“Tenemos fracaso escolar porqué no sabemos con qué ojo leemos”

Entrevista publicada en el diario catalán El Punt-Avui con uno de los veteranos de la optometría comporamental en España. Se trata de Manuel Roure, que recientemente ha publicado el libro “Predominis visuals”, el primer libro de optometría editado en catalán. La entrevista original la encontraréis eneste enlace. Os ofrecemos su traducción:

Debía de ser relojero, pero a los 27 años dejó el negocio familiar para estudiar óptica. Ha publicado “Predominis visuals” (Pagès Editors, 2012), primer libro de optometría en catalán, sobre cómo el cerebro integra la información visual y el porquè de algunos problemas de aprendizaje y dislexia. Mañana pronunciará una conferencia en el Hotel Carlemany de Girona, organizada pr el Colegio gerundense de ópticos-optometristas.

“Tenemos fracaso escolar porqué no sabemos con qué ojo leemos”

A un 20 % de los adultos les cuesta entender lo que leen, y a menudo es por un problema de predominios visuales.

¿Por qué deberíamos saber cuál es nuestro ojo dominante?

Mi obsesión siempre ha sido, a través de la optometría, que los niños lean mejor. El fracaso escolar es terrible.

¿Hay fracaso porqué no vemos bien?

No siempre es así. Pero sí que se puede decir al revés: Los niños que tienen fracaso escolar fácilmente tienen predominios cruzados con la mano. ¿Eso qué significa? Todo el mundo sabe si es diestro o zurdo, es bien fácil: escribimos con una mano o con la otra. También es relativamente fácil saber cuál es el ojo dominante en la mayoría de actividades motoras, lo que llamamos ojo motor: coja un papel, haga un agujero en el centro, póngaselo delante y encuadre a través del agujero un objeto más o menos lejano. Entonces mire con un ojo tapado, y con el otro. Descubrirá cuál es su ojo motor. Cuando leemos y escribimos, utilizamos los dos ojos, pero hay uno, llamado ojo sensorial, que es más dominante que el otro, y no siempre coincide ni con el ojo motor ni con la mano con la que escribimos.

¿Y ésto es un problema?

A menudo sí que lo es. Si la mano favorita es la derecha y leemos con el ojo derecho, la información de una y otro van al hemisferio izquierdo del cerebro y no existe ningún problema. Pero cuando no coinciden, la información va a hemisferios diferente y se produce un retraso en el procesamiento. La comunicación entre hemisferios cerebrales se hace a través del cuerpo calloso, que viene a ser un camino muy estrecho. Sería como hacer pasar la información de la lectura y la escritura por un camino de carro, y lo que necesitamos es una autopista.

Muy gráfico. ¿Ésto afecta a la capacidad de leer?

Afecta a la comprensión de esta lectura. No a todo el mundo, porqué hay gente con la lateralidad cruzada que lee y entiende la lectura sin ningún problema. Pero se calcula que hay un 20 % de adultos que saben leer, per a los que les cuesta entender lo que leen. Son incapaces de entender, por ejemplo, las instrucciones de una máquina, se desesperan y lo dejan. Pero a menudo es un problema del predominio visual, y no de capacidad de entender las cosas.

Y ésto ¿cómo se arregla?

Cambiando el ojo dominante en la lectura. Hay técnicas para hacerlo. La otra opción, teórica, sería cambiar la mano con la que se escribe. Pero es muy difícil cuando el niño ya ha empezado a escribir.

¿La mayoría tenemos el ojo derecho como ojo dominante?

Sí, igual que la mano. Pero hay mucha gente zurda que en la escuela le enseñaron a escribir con la derecha: toda la vida creen que son diestros y en realidad no lo son. Entonces es cuando nos encontramos con lateralidades cruzadas.

¿Y se ecuentra a menudo esta situación, en la consulta?

Hay más casos de lo que creemos. Además de mirar las dioptrías y todas estas cosas, nostros miramos también la lateralidad en todos los niños. Si está en su sitio, perfecto. Si la tiene cruzada pero el niño va bien, perfecto también, entonces no tocamos nada, porqué estamos para arreglar problemas, no para intervenir cuando no es necesario.

¿En las escuelas no lo revisan lo suficiente?

No. Existe un error muy extendido, y es que miran el ojo motor dominante, el de mirar por un agujero, pero no el sensorial, el de la lectura. Entonces vienen los diganósticos falsos, porqué dicen que la lateralidad es correcta y atribuyen el problema de aprendizaje o dislexia, o lo que sea, a otros factores, pero no han mirado cuál es el ojo sensorial. Y a menudo se trata de un problema de lateralidad cruzada porqué no han mirado con qué ojo lee el niño.

¿Las nuevas tecnologías nos harán cambiar la forma de leer?

Desde un punto de vista de los predominios visules, no. El proceso de lectura es el mismo, Otra cosa son las pantallas pequeñas. Se fuerza más la vista. Y ya nos encontramos casos.

(Traducción del catalán de la entrevista publicada el 20 de febrero en de diario El Punt-Avui).