Lynn Hellerstein: “Los optometristas comportamentales cambiamos la vida de las personas todos los días”

Nos encontramos en Gijón en la cuarta edición del congreso internacional de SIODEC. El nivel del programa se ve de lejos. Y nunca mejor dicho. La optometrista norteamericana Lynn Hellerstein se acerca a la mesa donde estoy sentada aprovechando un descanso del curso, previo al encuentro, que está impartiendo a los asistentes sobre El Poder de la Visualización para que le haga esta entrevista. Sus ojos claros brillan al hablar de su profesión y de los resultados que ha obtenido con sus pacientes, tras más de 30 años de experiencia clínica. Lynn habla en inglés pero sus gestos expresan mejor que sus palabras lo que quiere transmitir.

Entre sus publicaciones más destacadas –y muy recomendables- se encuentra el galardonado libro See it, Say it, Do it! (2012), que analiza el proceso de visualización y sus problemas en niños, o 50 Tips to Improve Sports Performance (2013), que propone diversos ejercicios para la mejora de la visión Deportiva. También es autora de diversos artículos científicos y divulgativos en publicaciones especializadas en Estados Unidos. Hablamos con ella de su libro, su trayectoria y sobre la vida, ya que sobre esto último siempre son bien recibidos unos buenos consejos.

– Antes de entrar en materia, ¿nos puede explicar qué es la visualización? – La visualización, a menudo, se explica como poder hacer una visualización en tu mente pero es mucho más que una imagen. Realmente es una aproximación multisensorial a las imágenes. Así que cuando tienes una experiencia puede ser que veas una imagen, que oigas un sonido, que sientas el viento, que sientas en tu cuerpo, olfatees un olor… Realmente la visualización implica todas las vías sensoriales.

– ¿Qué hace falta para tener una buena visualización? – Todo el mundo tiene la capacidad de visualizar. Para algunos esto es más fácil y para otros es un poco más complicado pero hay tres pasos fundamentales que te pueden ayudar a visualizar. El primer paso es estar relajado, el segundo paso es una respiración profunda y el tercer paso es construir la conciencia.

– ¿Qué idea principal está detrás de su trabajo y libro “Lo veo, lo digo, lo hago”? – Tú tienes una idea que tienes que ves en tu cerebro, luego la tienes que verbalizar a través del lenguaje y después la pones en movimiento, en acción. Por ejemplo, en los deportes, tú ves en tu cerebro que estás actuando como si fueras un atleta de élite. Tú lo dices en forma de lenguaje: “Soy un atleta magnífico”. Y hazlo se refiere a los pasos intermedios que tienes que poner en funcionamiento para realizarlo, desde el punto de vista práctico.

– ¿Cuáles son esos pasos? – Creamos lo que llamamos el Plan de Acción. Por ejemplo, un niño tiene que hacer los deberes en casa pero no le gusta hacer los deberes. Entonces, lo primero que hacemos es una visualización: ¿Cómo sería si tú hubieras terminado ya tus deberes? De forma que el niño se imagina que ya están hechos. Así que lo ve, lo dice: “Ya lo he hecho”. Y entonces, “hacerlo” quiere decir empezando por el último paso: “Ya he terminado”… ¿Cuales son los pasos anteriores para haber conseguido esa meta?

Por ejemplo, terminar las matemáticas, leer de la página 5 hasta la 10, estudiar el deletreo, sentarse a hacer los deberes a una hora determinada… Así que le ponemos horas y fechas de la misma manera que las grandes empresas tienen una visión de su proyecto, una misión que ellos verbalizan y el plan de acción es cómo conseguir tu visión. Así que imagina lo que significa dar a los niños estas herramientas en unas edades tan tempranas, herramientas para estar más organizados y estar más contentos sobre lo que están haciendo.

– ¿Cuál es el resultado de este método? ¿Nos puede poner un ejemplo? – Grace era una niña con muchos problemas de aprendizaje. Ella no podía hacer sus trabajos, no quería hacer los deberes ni terapia visual y la madre estaba desesperada con la situación. Nosotros hicimos una visualización con Grace y en esta visualización la niña se veía con los deberes ya terminados. Y le pregunté: “Grace, ¿esto cómo es para ti?” Y la niña contestó: “Yo soy responsable”. Así que lo vio y lo dijo.

Después nos sentamos con su madre y la pequeña y escribieron un esquema de todas las cosas que ella tiene que hacer por la mañana y por la tarde cuando llega del colegio. Y esa lista se convirtió en la lista de responsabilidades de Grace y ella iba firmando con sus iniciales cada vez que hacía una de esas actividades y se enfadaba si su madre hubiera firmado alguno de esos recuadros por ella. Grace sabía que era su responsabilidad y su trabajo. Y la niña escribió buen trabajo en la parte superior de la hoja, aunque “trabajo” lo escribió invertido y hacia la izquierda.

Estaba tan contenta de poder llevar su carpeta de responsabilidades, su hoja de registros, y estaba tan contenta de ser responsable de su trabajo que en ese proceso se hizo responsable de su trabajo y ahora mismo lo está haciendo sola.

– Entonces ¿podemos afirmar que la motivación y la intención es clave para conseguir el éxito en la terapia visual? – Sí, es una de las partes más importantes: hacer a la gente responsable de sus propias acciones. Ganar Puedes ser muy buen estudiante pero si te ves a ti mismo como alguien que no es muy listo… Eso va a impactarte y va a impedir que rindas en la vida a tu máximo potencial. Y si no eres muy buen estudiante pero tienes muy buena actitud, y piensas que eres muy inteligente, vas a seguir intentándolo y en el proceso de seguir intentándolo vas a aprender y vas a terminar teniendo éxito. Ganar confianza de forma que puedan tener éxito ya que muy a menudo se sienten muy frustrados. Los niños con problemas de aprendizaje se sienten avergonzados y -a menudo- se rinden y tiran la toalla. Así que la programación en sus mentes es muy importante para la escuela, para los deportes y para la vida.

– ¿Qué patologías pueden ser consecuencia de una mala visualización? – Muchos de los niños y adultos que vemos no son capaces de hacer visualizaciones o no son capaces de usar las herramientas adecuadamente o las usan de forma muy negativa. Por ejemplo, un atleta se visualiza fallando cuando va a dar una patada a la pelota. Si es muy bueno en visualizaciones pero es muy negativo…. Si sigues pensando que vas a fallar, que vas a fallar, que vas fallar… Terminas fallando. Así que mucha parte de nuestra terapia es enseñar a la gente cómo jugar con sus propias imágenes mentales de forma que sean poderosas y que les ayuden para el aprendizaje y para la vida.

– Durante el curso previo al congreso de SIODEC ha dicho que lo único que podemos controlar en la vida son los pensamientos, ¿nos lo puede explicar? – Muchos de nosotros pensamos que podemos controlar muchas cosas en nuestra vida. Puedes controlar a tus hijos o lo que pasa en tu vida pero en realidad lo único que realmente podemos controlar en nuestra vida son los pensamientos en nuestra mente.

– ¿Cómo influye en el aprendizaje? – Lo primero que tenemos que recordar es que la visión está en el cerebro. Si miramos como la gente lee, los buenos lectores no ven las letras impresas en el papel. Lo que ven es una película de lo que está sucediendo dentro de su cabeza, pero esto no ocurre para todo el mundo. Cuando una persona te dice que leer es super aburrido es porque, lo mas seguro, es que no están consiguiendo ver esa película o esas imágenes dentro de su cerebro. Solamente ven las hojas impresas en el papel y las hojas impresas en el papel son aburridas.

Entonces, tú puedes ayudar a enseñar a una persona a que esas letras impresas en el papel se conviertan en una película dentro de tu cerebro. Por ejemplo, podemos ayudar a los niños con el deletreo viendo en una pantalla mental como se escribe la palabra y deletrearla, o para recordar los datos matemáticos más básicos o cómo se pueden calmar y relajar antes de hacer un examen.

Muchos niños tienen ansiedad antes de los exámenes. Y aunque se saben las asignaturas y el tema, justo cuando se ponen en esa situación de ansiedad no pueden demostrarlo. Usando la visualización pueden bajar ese nivel de ansiedad y, entonces, acceder a la información que hay en el cerebro y demostrarlo en el examen.

– Entonces, ¿reentrenamos el cerebro con la mirada? Estamos reentrenando el cerebro constantemente y las nuevas investigaciones en neuroplasticidad cerebral nos demuestran que podemos reentrenar el cerebro a cualquier edad. Hay muchos estudios que demuestran que la relajación, las visualizaciones, la meditación realmente cambian el cerebro a nivel estructural y por lo tanto cambian el rendimiento y el comportamiento humano.

– ¿Independientemente de que esa persona tenga un problema de aprendizaje o de visión? Absolutamente. Piensa en la gente que ha tenido un ictus cerebral que pierde el funcionamiento de un brazo, una pierna o el lenguaje. Y esa gente puede volver a hablar y a usar su brazo y su pierna porque vuelven a aprender o vuelven a reconstruir los circuitos cerebrales. Así que aunque estés diagnosticado con problemas de aprendizaje, Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad, autismo… Así que puedes mejorar el funcionamiento cerebral de estos niños a pesar de su diagnóstico.

Trabajo con adultos con lesión cerebral por accidentes de tráfico y a menudo mejorar su capacidad lectora, su capacidad de hacer seguimientos, volver a hacer su trabajo, la coordinación ojo-mano para los deportes… Y aún así siguen teniendo lesión cerebral pero mejoran. Así que no permitamos que las etiquetas nos detengan, nos paren o nos impidan mejorar en la vida. Esto es la vida.

– Tenemos el honor de que inaugure la IV edición del Congreso Internacional de SIODEC, además de dar el curso previo al congreso donde ha hablado sobre el poder de la visualización ¿Cómo afecta a la visión las conmociones traumáticas en el deporte? – Estamos viendo muchos niños y muchos adultos que están sufriendo contusiones como consecuencia de la práctica de deportes como fútbol, béisbol, baloncesto, bailar o que se caen del columpio en el parque. Incluso estamos viendo niños que ya han tenido dos o tres contusiones cuando cumplen los nueve años. Estamos viendo adultos que han llegado a tener hasta 20 contusiones en la cabeza y que ahora ya no pueden tener ningún trabajo porque los despiden de todos pero creen que deberían seguir practicando deporte. Así que hay muchas técnicas magníficas en el campo de la optometría como, por ejemplo, las gafas, los prismas, los tintes… Y todas estas técnicas pueden ayudar a estos pacientes a curarse y a volver a la vida más normal que tenían antes.

– ¿Qué retos tiene la optometría comportamental? – La optometría tiene muchos retos y probablemente estos son diferentes en EE.UU que aquí en España. En Estados Unidos estamos bien establecidos, tenemos mucho reconocimiento, practicamos nuestro trabajo con licencia y de forma habitual pero el gran reto es la educación.

Nuestro reto es que los padres y los maestros entiendan que un niño puede tener problemas visuales aunque su agudeza visual sea del 100%. También hacer formación con médicos y que la gente entienda la importancia de la rehabilitación visual después de una enfermedad y de una lesión… Así que pienso que nuestro reto número uno es la educación de padres y profesores sobre la importancia del trabajo en la ruta visual

– ¿Cómo valoraría la optometría comportamental en España? – Por la experiencia que estoy teniendo en el congreso de SIODEC, el nivel es impresionante. Hay gente muy entrenada, muy motivada y con un nivel muy alto con ganas de aprender. Estoy muy contenta con todo lo que estoy viendo.

Y a nivel mundial, ¿cuál es la situación de la optometría comportamental? Alrededor del mundo, en general, la optometría todavía está a un nivel muy básico. En este campo, quizá los Estados Unidos, Canadá y Australia sean los más avanzados en este ámbito, sobre todo en credibilidad a nivel social, ya que en muchos países ni siquiera existe el término “optometría”.

La mayoría de los optometristas en estos países están trabajando de ópticos en lugar de optometristas, mientras que en Estados Unidos nosotros tratamos trastornos del ojo, podemos prescribir medicaciones y prescribir recetas. Así que hay mucha diferencia laboral de un país a otro.

No obstante, en el campo de la Optometría Comportamental y del Desarrollo estoy muy entusiasma sobre el crecimiento que está teniendo a nivel mundial pero, aún así, necesitamos muchos, muchos, muchos más optometristas.

– ¿Qué consejos le daría a las nuevas generaciones de optometristas? – Los concejos que les doy a los nuevos optometristas son tres: formación, buscar un mentor o maestro y convertirte en un optometrista comportamental. Es el campo más apasionante y que más placer me ha dado que yo conozco. Nosotros cambiamos las vidas de las personas cada día. Así que yo lloro todos los días.

Fuente: http://www.optisoop.com/centro-conocimiento/optometrista-comportamental/

La mitad de la población infantil padece alguna disfunción que dificulta su aprendizaje

Un 50 % de los escolares padece alguna disfunción visual que dificulta su aprendizaje, según un estudio que ha presentado hoy el Colegio Oficial de Ópticos Optometristas de Cataluña (COOOC), tras analizar a 6.402 niños de 197 escuelas de Cataluña, según informó EFE el 19 de febrero.

“Según los resultados, un 6,2 % de los alumnos encuestados tiene un defecto visual y otro 41,8 %, algún síntoma sospechoso sobre la existencia de un problema visual”, ha informado en rueda de prensa el presidente del COOC. Alfons Bielsa.

El COOC, en colaboración con 400 ópticos optometristas, ha llevado a cabo 6.402 encuestas a alumnos de 197 escuelas en Cataluña en lau primera etapa de la campaña “Visión y aprendizaje”, que ha llegado al 9 % de los escolares del último curso en Cataluña.

La campaña tiene como objetivo “educar a los alumnos de un modo ameno, divertido y didáctico para que cuiden su salud visual en todas las etapas de su vida y detectar dificultades”, ha asegurado Alfons Bielsa.

Las 6.402 encuestas también revelan que el 7,9 % de los niños encuestados ve borroso y/o ve doble siempre que lee o estudia, algo que a un 37 % le pasa con frecuencia.

Según la especialista en visión y terapia visual del COOC, Dolors Muñoz, “ver borroso lo asociamos a la necesidad de gafas graduadas, pero equivocarse al copiar de la pizarra puede estar causado por un problema de memoria visual o por una incapacidad de mantener el enfoque”.

También añade que el problema de cambio de enfoque “se puede solucionar entrenando esta habilidad con ejercicios de terapia visual”.

El Colegio de Optometristas ha manifestado también que han puesto en marcha la segunda edición de su campaña para el curso 2014-2015, que seguirá contando con el apoyo de la Generalitat porque “es básico seguir creando consciencia sobre la importancia de la visión”, ha declarado el gerente del Consorcio de Educación en Barcelona, Manel Blasco.

La campaña se dirige principalmente a alumnos de 6º de Primaria, ya que, según los expertos, es una edad en la cual las demandas visuales para un buen rendimiento académico aumentan de forma importante.

Los expertos también alertan de que uno de cada tres casos de fracaso escolar está causado por un problema de visión, y un reciente estudio afirma que un 30 % de los niños presentan síntomas determinados como falta de concentración, que nunca se llegan a relacionar con la vista.

Otros síntomas de alerta son desde errores al copiar palabras de la pizarra, dolor de cabeza, ojos llorosos, picor, parpadeos constantes, sensibilidad a la luz o acercarse mucho al papel utilizando el dedo como indicador al leer.

(Traducción del catalán de la entrevista publicada el 20 de febrero en de diario El Punt-Avui).

“Tenemos fracaso escolar porqué no sabemos con qué ojo leemos”

Entrevista publicada en el diario catalán El Punt-Avui con uno de los veteranos de la optometría comporamental en España. Se trata de Manuel Roure, que recientemente ha publicado el libro “Predominis visuals”, el primer libro de optometría editado en catalán. La entrevista original la encontraréis eneste enlace. Os ofrecemos su traducción:

Debía de ser relojero, pero a los 27 años dejó el negocio familiar para estudiar óptica. Ha publicado “Predominis visuals” (Pagès Editors, 2012), primer libro de optometría en catalán, sobre cómo el cerebro integra la información visual y el porquè de algunos problemas de aprendizaje y dislexia. Mañana pronunciará una conferencia en el Hotel Carlemany de Girona, organizada pr el Colegio gerundense de ópticos-optometristas.

“Tenemos fracaso escolar porqué no sabemos con qué ojo leemos”

A un 20 % de los adultos les cuesta entender lo que leen, y a menudo es por un problema de predominios visuales.

¿Por qué deberíamos saber cuál es nuestro ojo dominante?

Mi obsesión siempre ha sido, a través de la optometría, que los niños lean mejor. El fracaso escolar es terrible.

¿Hay fracaso porqué no vemos bien?

No siempre es así. Pero sí que se puede decir al revés: Los niños que tienen fracaso escolar fácilmente tienen predominios cruzados con la mano. ¿Eso qué significa? Todo el mundo sabe si es diestro o zurdo, es bien fácil: escribimos con una mano o con la otra. También es relativamente fácil saber cuál es el ojo dominante en la mayoría de actividades motoras, lo que llamamos ojo motor: coja un papel, haga un agujero en el centro, póngaselo delante y encuadre a través del agujero un objeto más o menos lejano. Entonces mire con un ojo tapado, y con el otro. Descubrirá cuál es su ojo motor. Cuando leemos y escribimos, utilizamos los dos ojos, pero hay uno, llamado ojo sensorial, que es más dominante que el otro, y no siempre coincide ni con el ojo motor ni con la mano con la que escribimos.

¿Y ésto es un problema?

A menudo sí que lo es. Si la mano favorita es la derecha y leemos con el ojo derecho, la información de una y otro van al hemisferio izquierdo del cerebro y no existe ningún problema. Pero cuando no coinciden, la información va a hemisferios diferente y se produce un retraso en el procesamiento. La comunicación entre hemisferios cerebrales se hace a través del cuerpo calloso, que viene a ser un camino muy estrecho. Sería como hacer pasar la información de la lectura y la escritura por un camino de carro, y lo que necesitamos es una autopista.

Muy gráfico. ¿Ésto afecta a la capacidad de leer?

Afecta a la comprensión de esta lectura. No a todo el mundo, porqué hay gente con la lateralidad cruzada que lee y entiende la lectura sin ningún problema. Pero se calcula que hay un 20 % de adultos que saben leer, per a los que les cuesta entender lo que leen. Son incapaces de entender, por ejemplo, las instrucciones de una máquina, se desesperan y lo dejan. Pero a menudo es un problema del predominio visual, y no de capacidad de entender las cosas.

Y ésto ¿cómo se arregla?

Cambiando el ojo dominante en la lectura. Hay técnicas para hacerlo. La otra opción, teórica, sería cambiar la mano con la que se escribe. Pero es muy difícil cuando el niño ya ha empezado a escribir.

¿La mayoría tenemos el ojo derecho como ojo dominante?

Sí, igual que la mano. Pero hay mucha gente zurda que en la escuela le enseñaron a escribir con la derecha: toda la vida creen que son diestros y en realidad no lo son. Entonces es cuando nos encontramos con lateralidades cruzadas.

¿Y se ecuentra a menudo esta situación, en la consulta?

Hay más casos de lo que creemos. Además de mirar las dioptrías y todas estas cosas, nostros miramos también la lateralidad en todos los niños. Si está en su sitio, perfecto. Si la tiene cruzada pero el niño va bien, perfecto también, entonces no tocamos nada, porqué estamos para arreglar problemas, no para intervenir cuando no es necesario.

¿En las escuelas no lo revisan lo suficiente?

No. Existe un error muy extendido, y es que miran el ojo motor dominante, el de mirar por un agujero, pero no el sensorial, el de la lectura. Entonces vienen los diganósticos falsos, porqué dicen que la lateralidad es correcta y atribuyen el problema de aprendizaje o dislexia, o lo que sea, a otros factores, pero no han mirado cuál es el ojo sensorial. Y a menudo se trata de un problema de lateralidad cruzada porqué no han mirado con qué ojo lee el niño.

¿Las nuevas tecnologías nos harán cambiar la forma de leer?

Desde un punto de vista de los predominios visules, no. El proceso de lectura es el mismo, Otra cosa son las pantallas pequeñas. Se fuerza más la vista. Y ya nos encontramos casos.

(Traducción del catalán de la entrevista publicada el 20 de febrero en de diario El Punt-Avui).

Niño leyendo sobre plataforma inclinada

Lo aprendiste de memoria… y ¿lo memorizarán tus hijos?

Tablas de multiplicar, fórmulas, poemas, definiciones y fechas se siguen memorizando en las escuelas. ¿Es un recurso condenado a la extinción en la era de las nuevas tecnologías?

Un alumno escribe en una pizarra de colegio los tipos de vertebrados

Recita y memoriza: «La princesa está triste, qué tendrá la princesa…». Los versos de Rubén Darío, que quienes estudiaron la EGB recuerdan hoy sin vacilar, aún se siguen aprendiendo de memoria en las aulas junto a las tablas de multiplicar, las preposiciones, las cordilleras, los elementos de la tabla periódica, la fecha de la Revolución Francesa o los órdenes arquitectónicos griegos. En la era de las nuevas tecnologías, ¿la memorización es un recurso en vías de extinción?

Ahora «la escuela está instalada en una cultura digital», advierte Miguel Ángel Santos Guerra, catedrático emérito de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga. Cuando el conocimiento se guardaba en la escuela era importante que estuviera bien seleccionado, transmitido y aprendido, pero hoy se encuentra en múltiples lugares. Existe una auténtica «avalancha» de datos a disposición de los alumnos y los profesores «deben ayudar a ver dónde hay información válida y dar criterios para discernir qué conocimiento es fiable y no está alterado», explica Santos Guerra, que ve ahí un desafío para la escuela, que . «tiene que desarrollar esa nueva función».

José Antonio Marina advertía sin embargo «que Google y Apple «no pueden encargarse de educar a nuestros chicos».«Es un fallo pensar que si puedes buscar una cosa para qué la vas a estudiar»,

defendía el filósofo y pedagogo con motivo de la presentación de su libro «La inteligencia ejecutiva». «Los niños deben aprender de memoria cuanto más, mejor», añade, porque «la inteligencia reside en la memoria» ya que «cuando pensamos lo hacemos con contenidos y conocimientos».

Bernardino Salinas, profesor de Didáctica y Organización Escolar y vicedecano de la Facultad de Magisterio de la Universidad de Valencia diferencia entre los contenidos que se aprenden de memoria. «Hay un contenido escolar, por ejemplo, las tablas de multiplicar, que nos resulta necesario recordar, guardar en la memoria, de tal manera que, llegado el momento, sepamos responder sin dudas y sin necesidad de cálculos o de papel y bolígrafo».

La gente recuerda de forma automática que siete por cinco son treinta y cinco, continúa, porque en algún momento fue capaz de recitar «de memoria» la tabla del siete (o del cinco) «pero también porque ese recuerdo lo utilizó» para resolver operaciones y problemas matemáticos en la propia escuela o después en su vida cotidiana. Sin embargo, el dato de que la Guerra de Independencia española transcurrió entre 1808 y 1814 «es posible que días después del examen se haya olvidado porque no resulta de utilidad o interés en la resolución de situaciones».

«En el camino por comprender el mundo y enfrentarnos a las situaciones y problemas que nos van apareciendo la memoria y la memorización, como capacidad de esforzarse por recordar aquello que nos resulta importante son fundamentales para avanzar en la vida», estima Salinas.

Para el vicedecano de la Universidad de Valencia, los buenos maestros se diferencian por ser capaces de situar a sus alumnos ante situaciones, problemas o actividades en las que identifiquen y reconozcan lo que es importante, apasionante o interesante y por tanto merezca la pena guardar en la memoria. «Esa competencia profesional es mucho más «educativa» que hacer «memorizar» un conjunto de datos, hechos, definiciones, clasificaciones… cuya mayor utilidad es la de aprobar un examen en un momento puntual», señala antes de preguntarse por cuestiones por las que él mismo se examinó durante su escolaridad. «¿Quién se acuerda de la ley de BoyleMariotte o de los afluentes del río Turia? ¿Cuál es el lugar del Rubidio en la tabla periódica? ¿Qué es un morfema? Enhorabuena si tiene las respuestas correctas y si además es capaz de interpretar correctamente un recibo de la luz, no solo tiene buena memoria, también dispone de competencias valiosas para la vida», añade.

Discrepa en este punto Alberto Royo, secretario general del Sindicato de Profesores de Educación Secundaria (SPES). Para este profesor de instituto, el ejercicio de la memorización «sigue siendo imprescindible en la enseñanza» pese a que «a partir de la implantación de la LOGSE en 1990 se ha venido despreciando la memoria con el pretexto de que memorizar excluye razonar o pensar, como si la repetición de un concepto hasta su asimilación fuera en contra del desarrollo creativo del alumno». ¿Cómo aprender música sin memorizar las notas, las figuras, los compases; literatura sin memorizar el nombre de autores y obras literarias; historia sin memorizar el de reyes, héroes, batallas…?, se pregunta. «Nadie pone en duda el poco sentido de memorizar la lista de los reyes godos», continúa, «pero extender este absurdo a cualquier memorización, por ejemplo, la de la lista de los Austrias o los Borbones, indispensable para tener al menos unas nociones de historia moderna y contemporánea de España, no resiste la más elemental de las discusiones».

Citando a Fernando Savater, Royo subraya que «la educación humanista no solo consiste en enseñar a aprender, en fomentar la espontaneidad creadora del alumno, ni mucho menos en preparar técnicamente, sino también en transmitir contenidos fraguados en la dialéctica de los siglos y en desarrollar la memoria de un legado pasado que da sentido al presente y abre paso al futuro».

La memorización «es uno más» de los procesos que se llevan a cabo con el aprendizaje, que «no es incompatible con el raciocinio o la capacidad y contrastar información», subraya Royo.

El primo Genito

«El peligro está en que se plantee que hay que repetir lo que dice el libro para aprobar», considera Santos Guerra, que recuerda exámenes dignos de guardar en la memoria. «Un profesor preguntó a un alumno quién había sido el sucesor de Felipe II y se quedó atónito al escuchar su respuesta: Su primo Genito», relata Santos Guerra subrayando cómo el estudiante aseguraba que ésa era la respuesta que había leído en el libro. O la del niño de 10 años que a la pregunta sobre «¿cómo viven las vacas?», respondió con un escueto «Bien» y se lamentaba de la mala obtenida por no haber escrito «lo que ponía el libro: en ganadería extensiva o intensiva».

«Si hubiera repetido las palabras del libro sin entenderlas le hubieran puesto un bien. Los estudiantes buscan tener éxito en los exámenes y si lograrlo implica repetir, pues se repite», indica el catedrático de Didáctica para quien este tipo de evaluación genera un aprendizaje más pobre ya que valora la función mental de menor complejidad según la clasificación de Doyle (memorización, aprendizaje de algoritmos, comprensión, análisis, opinión hasta la creación). «Hemos de crear, de opinar, analizar, comprender y memorizar», destaca Santos Guerra.

La memoria, añade, «es la sustancia de la vida» y «si no existiese no tendríamos conciencia. Hay que cultivarla, desarrollarla, entrenarla». Por eso defiende que los niños memoricen algunos conceptos porque este esfuerzo «genera unos hábitos y entrena a la mente en una tarea que es imprescindible», pero insiste en que los exámenes no deben ceñirse a exigir meras repeticiones.

Qué se recuerda y por qué

Según la curva del olvido, se recuerda aproximadamente el 60% a los 20 minutos de haberlo aprendido, un 33% al cabo de una hora, un 25% seis días más tarde y apenas un 20% después de un mes (Papalia y Wendkos, 2009).

«Recordamos mejor aquello que repetimos muchas veces, los datos que utilizamos rítmicamente, lo que aprendimos asociándolo a lo que ya sabíamos, todo lo que vivimos vinculado a un ritmo o lo que nos provocó un gran impacto emocional», señala Mar Ferré,doctora del Instituto Médico del Desarrollo Infantil. La memoria no funciona como el disco duro de un ordenador, continúa, porque no podemos borrar a voluntad y olvidarnos de lo que queremos («una muestra de cómo funciona la caja negra del cerebro es precisamente comprobar que recordamos perfectamente algo que pasó cuarenta años antes y que no había aflorado en nuestra mente durante ese tiempo») y por el contrario, nos cuesta memorizar algo que queremos aprender.

«Todo lo que comprendemos lo recordamos con mucha mayor facilidad porque somos capaces de reconstruirlo en nuestra mente, de recomponerlo, mientras que la información o los datos que simplemente hemos memorizado es más fácil que se pierdan», añade Ferré.

A pesar de que, en general, se considera que el 80% de la información que manejamos es visual, en el aprendizaje y la memoria influyen otros factores que ayudan a un escolar a recordar lo aprendido, según Ferré:

-Proporcionar al niño la información teniendo en cuenta de que hay niños que fijan mejor las palabras, otros que trabajan mejor con imágenes mentales, otros que aprenden más fácilmente mediante el movimiento y otros que aprenden mejor todo aquello que les hace vibrar a nivel afectivo y emocional

-Intentar que aprendan por la vía de la comprensión

-Procurar transmitirles vivencias que evoquen sensaciones

-Conseguir que la información quede fijada en el cerebro con varios enclaves: es más fácil recordar un dato o una experiencia que se compone de una palabra, una imagen mental, un movimiento, un tacto, un olor…

-Procurar que en la medida de lo posible, cuando le enseñemos algo nuevo pueda relacionarlo con algo que ya sabe para que pueda construir cadenas de información en lugar de eslabones aislados

-Y constatar finalmente que ha escuchado y entendido lo que se le ha explicado

ISABEL PERMUY,

22/11/2013

M.ARRIZABALAGA / MADRID