Proceso secuencial en el cual se adquieren habilidades motoras organizadas y complejas.

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Desarrollo de las Etapas Prelaterales, Contralaterales y Laterales

Tipos de Lateralidad

La lateralidad se produce en diferentes fases de desarrollo:

  • Entre 0 y 24 meses: tiempo de indefinición o de manifestación imprecisa.
  • Entre los 2 y los 4 años: definición con alternancia de las dos manos en acciones que lo requieren.
  • Entre los 4 y los 7 años: periodo de automatización o preferencia instrumental para la mayoría de niños.
  • Entre los 5 y los 10 años: se desarrolla la lateralidad.

Por otra parte, también podemos hablar de fases prelaterales, contralaterales y laterales:

  • Desarrollo de las etapas prelaterales: el niño va desarrollando las etapas prelaterales a través de su desarrollo sensorial y de sus movimientos. Cuando un bebé gira sobre los dos lados del cuerpo, alrededor de los seis meses, va activando ambos hemisferios cerebrales y va estableciendo su fase prelateral de forma adecuada. De la misma forma sucede con los ejercicios de reptado en el suelo y de gateo. Si un niño voltea sólo hacia un lado, o no mueve los dos lados del cuerpo por igual, nos está indicando que ejercita más un lado del cuerpo que el otro. En este caso, el niño puede establecer de forma inadecuada su lateralidad en el futuro.
  • Desarrollo de la contralateralidad: al principio, el niño realiza sus movimientos de reptado de manera homolateral y, posteriormente, los hace de forma contralateral. Cuando empieza a utilizar las dos piernas y los dos brazos se van resolviendo las asimetrías y va automatizando los patrones de movimiento de manera adecuada. Al desplazarse de forma contralateral, el niño es capaz de coordinar el brazo derecho con la pierna izquierda y el brazo izquierdo con la pierna derecha. Con ello:
    1. En el sistema nervioso central se activa la vía cruzada de movimiento (vía de control voluntario).
    2. Se pone en funcionamiento la actividad del Cuerpo Calloso.

A los 3 años se consolida la coordinación contralateral y el trabajo sensomotriz interhemisférico. Los niños que no han incorporado bien el patrón de coordinación contralateral tienen más dificultades para realizar estos movimientos.

Las características de los niños que realizan bien los patrones contralaterales son:

  • Desarrollan los esquemas para la orientación espacial y temporal.
  • El niño entiende los significados de las palabras como lejos, cerca, fuera, ayer, hoy y las sabe utilizar correctamente.
  • Aprende a tener conciencia unitaria de aquí y ahora.
  • Va madurando hasta el establecimiento de su dominancia cerebral: alterna la actividad de un hemisferio y otro, y va progresando en el lenguaje porque su hemisferio izquierdo empieza a tomar directrices de muchas funciones. Esto explica que muchos niños que tienen dificultades de lenguaje, también las tengan en su desarrollo motriz.

Desarrollo de la Lateralidad: cada hemisferio cerebral funciona con cierta especialización, pero ambos intervienen en la mayor parte de acciones que realizamos. El desarrollo de los procesos de comunicación entre ambos hemisferios, con la dominancia bien establecida a través del Cuerpo Calloso, hace posible un buen nivel de aprendizaje:

  • La distribución jerárquica de sus funciones.
  • La realización de cada función a su nivel.
  • El establecimiento de los automatismos de base para el aprendizaje.
  • Si no existe el nivel de desarrollo adecuado, los circuitos superiores se dedican a resolver lo que no pueden realizar los inferiores, por lo que no pueden dedicarse a sus funciones de orden más superior. Se pueden bloquear circuitos superiores, se saturan y no ejercen su función.

Fuente Original: Desarrollo de las Etapas Prelaterales, Contralaterales y Laterales.

¿Hay un 10% de personas zurdas?

¿HAY UN 10% DE PERSONAS ZURDAS?

Hay que tener presente que el número de zurdos en algunos países es mayor que el número de zurdos que pueda haber en España, por ejemplo. Que yo sepa, a día de hoy, no existe una explicación científica que explique esta diferencia, pero lo cierto es que hay países en los que se conduce al contrario de como lo hacemos nosotros, el volante está situado a la derecha o existen culturas que escriben de derecha a izquierda (árabe).

Los diestros son mayoría, pero eso no quiere decir que los zurdos no existan y debemos ayudarles a desarrollar correctamente su lateralidad zurda y a adaptarse a una cultura diestra.

La verdad es que, en los últimos años, he tenido la oportunidad de visitar y diagnosticar a muchos niños considerados zurdos, que presentaban problemas de organización y de rendimiento y, tras explorarlos a fondo, el diagnóstico era “diestro contrariado”.

Han proliferado muchos más zurdos de los que realmente existen. Hace cuarenta años e incluso más, la lucha consistía en que se permitiera a un niño zurdo ser y actuar como tal. La sociedad no se lo ponía fácil. Incluso, si nos remontamos muchos más años, todos hemos oído historias, como la de mi abuela, a la que le ataban la mano izquierda a la silla para obligarla a escribir con la derecha.

Hoy día, en cuanto un niño pequeño muestra cierta preferencia por la utilización de la mano izquierda, automáticamente se considera que es zurdo y, para contrarrestar los errores de épocas anteriores, se le anima y estimula a utilizar la izquierda.

A veces, puede ser un error garrafal. Hay padres que refieren “mi hija es zurda desde que era un bebé”. ¡Cuidado! Es un error, los bebés no tienen definida la lateralidad, inicialmente las respuestas deben ser bimanuales, es fisiológica la alternancia entre una mano y otra hasta los cinco años de edad.

Hay niños pequeños que muestran respuestas predominantemente zurdas, lo cual no quiere decir que lo sean necesariamente. Hay casos en que detectamos un bloqueo, una incorporación escasa o nula del lado derecho del cuerpo y, por tanto, de la mano derecha.

Lo que está claro es que, alrededor de los cinco años, el niño antes de iniciar el proceso de aprendizaje de la lectoescritura y de las matemáticas, debería estar correctamente lateralizado, ya fuera como diestro o como zurdo.
La realidad no siempre es así y un número considerable de niños inician la Educación Primaria sin estar correctamente lateralizados y ahí empiezan los problemas para algunos de ellos.
Tampoco se nos deben pasar por alto los niños que “en teoría” son zurdos o al menos se comportan como tal, porque su lateralidad se ha visto condicionada por un problema visual o por un oído repetidamente penalizado por otitis durante los primeros años de vida, por bloqueos craneales, por poner sólo un par de ejemplos.
También se dan algunos ejemplos de una definición lateral tardía y, en vista de que el niño no acaba de determinarse, se decide que sea zurdo, “porque parece que utiliza más la izquierda”.
Con todo esto, queremos decir que los zurdos por supuesto existen y parece ser que ya existían en la antigüedad, pero que no son necesariamente zurdos todos los que parecen serlo y, ante la duda, mejor cerciorarse. Es importante para el futuro de los niños.

Dra. Mª del Mar Ferré Rodríguez
Medicina integrativa homeopatía y medicina biológica infantil y de adulto desarrollo infantil prevención senso-psicomotriz trastornos de la lateralidad y de la atención biofeedback medicina de familia
col. nº 35.398

Publicado en Febrero de 2018 en www.jorgeferre.com

7 Consejos para ayudar al desarrollo de tu hijo y prevenir problemas de atención y aprendizaje

1. JUGAR EN EL SUELO

El desarrollo neuromotor del bebe está marcado por su relación con la gravedad y con el suelo. Durante distintas etapas en la vida del bebé, su relación con el suelo evolucionará desde un primer apoyo sobre los antebrazos para levantar la cabeza hasta un apoyo completo de las manos con los brazos extendidos para incorporarse, sentarse o ponerse en pie. Esta evolución constante a través del perfeccionamiento de movimientos en el camino hacia erguirse y en la forma de apoyar las manos, condiciona el grado de maduración del Sistema Nervioso.
Los niños sin contacto con el suelo, que han estado siempre en la cuna o en el carrito, no han sido capaces de desarrollar movimientos coordinados o de evolucionar en la forma de coger las cosas con las manos. Estos niños, probablemente, presentarán más adelante cierta falta de coordinación en los movimientos, cierta torpeza y la manos tendrán dificultades para una buena prensión de objetos, bolis o una falta de habilidad para vestirse. Esta falta de coordinación general y fina, puede influir claramente en su capacidad de atención y aprendizaje, tal como van poniendo en evidencia distintos estudios.
Mantener al niño en el suelo es una gran manera de que sus manos sigan sintiendo el estímulo al echar el peso sobre ellas, al apoyarse, al desplazarse, al cambiar de la posición tumbada a sentada o de sentada a gatear para coger algo que esté a un par de metros. Todo ello perfecciona la coordinación entre brazos y piernas, el control postural de la columna y el desarrollo de las manos.
Por otro lado, el suelo es el medio natural de un niño. Se dice que nos hacemos mayores conforme nos alejamos del suelo y comenzamos a temerlo. Para un anciano el suelo es algo lejano, peligroso y hostil. Para un niño es su lugar preferencial de juego de forma innata, donde toda la superficie del suelo es su mesa. Donde está en contacto con su cuerpo, sigue teniendo los pies cerca de las manos, puede cambiar de posición constantemente, siente el contacto del suelo estimulando distintas zonas de su piel y mejorando su esquema corporal. Podemos imaginar la diferencia con un niño sentado en una silla ante una mesa sobre la que no tiene más que un pequeño margen de control (la distancia de sus codos), a menudo a una altura inadecuada y con los pies colgando sin contacto con el suelo, prisionero de una estructura de adultos. Y luego a veces nos sorprendemos de que se muevan tanto en la silla…

 

2. ACTIVIDADES Y JUEGOS RÍTMICOS

El movimiento rítmico estimula las conexiones en el cerebelo, una parte clave de nuestro cerebro especializada entre otras muchas cosas en el control fino del movimiento y en el habla. Los bebés desde el comienzo ya agradecen el ser mecidos rítmicamente y los padres de cualquier cultura en cualquier lugar del mundo ejercen este “mecer” de forma innata. De nuevo podemos apreciar cómo el instinto natural nos prepara para ocuparnos de los niños, exactamente como la biología precisa que se haga.
El mover a los bebés rítmicamente no sólo los calma o les da seguridad, sino que es una parte muy importante del desarrollo del Sistema Nervioso a través de los estímulos de movimiento de la cabeza, la información táctil de contacto y la información propioceptiva de los músculos y articulaciones.
Hay niños que por distintas circunstancias no tuvieron suficiente estimulación o necesitaron un mayor estímulo de este tipo, con lo que la maduración de su Sistema Nervioso son fue la ideal. Por eso distintos programas de tratamiento de problemas de atención y aprendizaje incluyen ejercicios de movimiento rítmico.
Los juegos y actividades rítmicas como el baile, saltar a la comba, juegos con ritmo, que incluyan especialmente movimientos del cuerpo y cabeza tienen efectos muy beneficiosos sobre el desarrollo del niño y sobre la mejora del control de su propio cuerpo. Son muy beneficiosos aquellos juegos en los que el niño es movido, como por ejemplo rodar por una superficie inclinada o dejarse balancear tumbado encima de una pelota muy grande. Esto tiene repercusiones directas sobre el control de la postura y los movimientos finos que supone la actividad escolar. Incluso será muy positivo sobre la función del habla, aunque pueda ser difícil de asociar para quien no conozca en profundidad el funcionamiento del cerebro.

 

3. ACTIVIDADES Y DEPORTES VARIADOS

El máximo desarrollo del niño se consigue gracias al movimiento. Ese es el medio que el Sistema Nervioso utiliza para crear conexiones cerebrales y para establecer correctos y cada vez más avanzados patrones posturales.
Al comienzo de la vida los movimientos son muy estereotipados, todos los niños hacen movimientos muy parecidos, que además indican la edad de desarrollo del niño. A partir de los 2 años, los movimientos comienzan a ser más precisos y más individuales. El niño puede seguir mejorando la calidad de sus movimientos y el control de su Sistema Nervioso si hace actividades variadas donde puede usar brazos y piernas.
A veces los niños tienen preferencia por un deporte y pasan todo el tiempo en ese tipo de actividad. Pero eso no les permite desarrollar la máxima cantidad de patrones de movimiento posibles.
Es necesario actividades y deportes muy variados.
Juegos en los que tengan que utilizar distintas capacidades físicas. Correr, saltar de diferentes maneras, utilizar brazos y piernas de formas diferentes, ir a cuatro patas, girar en el suelo, utilizar las manos para hacer gestos diferentes o para resumir actividades muy variadas y creativas. Estas actividades pueden precisar la presencia de adultos que motiven y ofrezcan a los niños posibilidades diferentes de juego.
Las capacidades motrices y sensoriales sustentan las capacidades de atención y aprendizaje, y la forma en que el cerebro puede integrar la información. Pero, por supuesto, el juego ofrece muchas otras posibilidades para un niño: a nivel social- relacional, a nivel afectivo, a nivel simbólico, a nivel manipulativo o de aprendizaje de roles, etc.
Ayudemos a los niños a jugar a cosas diferentes. Será muy divertido para nosotros como padres y creará vínculos fantásticos entre padres e hijos.

4. POTENCIAR LA AUTONOMÍA

Mejoramos lo que hacemos. Perdemos las capacidades que no utilizamos. Este podría ser el resumen de este apartado. ¿Cómo puede un niño adquirir finura en los movimientos de las manos o en la coordinación oculomanual, si no se viste sólo pudiendo hacerlo o no come sólo pudiendo hacerlo?
Potenciar la autonomía tiene repercusiones también a nivel social y psicológico. Quizá podríamos decir que es el sentido último del ser padre o madre, conseguir la mayor autonomía del niño en el menor tiempo posible y adaptada al mundo en el que ha de vivir.
A veces por amor, por sentirnos útiles o por las prisas, los padres hacemos por el niño tareas o gestos que podría hacer éste sólo. Y el niño no desarrolla sus capacidades en el mejor entrenamiento diario que podría tener. Esto deja al niño incapaz de afrontar retos futuros cuando no haya nadie para ayudarlo, limita su desarrollo neuromotor y deja al niño en una situación de dependencia nada deseable.
Hemos de estimular al niño para que haga por sí mismo lo que puede ya hacer. Un niño sano, de forma espontanea pide a los padres el hacer las cosas por sí mismo. “Lo hago yo solo” dicen con claridad tantas veces.
A veces será necesaria algo de paciencia y siempre será imprescindible mostrar nuestra satisfacción al niño por verlo hacer cosas sólo. Demos al niño el espacio, el tiempo y la seguridad para que pueda desarrollar al máximo sus capacidades.

5. REALIZAR UNA REVISIÓN OPTOMÉTRICA Y LIMITAR EL USO DE TELEVISIÓN Y PANTALLAS

Todos los niños antes de comenzar la etapa de lectoescritura deberían pasar por un examen optométrico de su visión y no sólo de su vista. ¿Cuál es esta diferencia entre vista y visión? La visión es un concepto más amplio que el de vista. No sólo es necesario conocer la agudeza visual de cada ojo o si existe algún tipo de alteración como la miopía o el astigmatismo. También es necesario medir el esfuerzo que el niño hace para enfocar y para mover los ojos. Es necesario verificar si los ojos se coordinan bien entre ellos y si los movimientos de los ojos son fluidos y fáciles.
Los optometristas del desarrollo pueden observar si las alteraciones del sistema visual tienen relación con una inmadurez del desarrollo neuromotor. Ya que la forma en que el niño desarrolló sus primeros movimientos de la cabeza y del resto del cuerpo, o cómo integró los primeros movimientos reflejos, tiene una influencia muy importante en el sistema visual.
El uso de pantallas o de dispositivos móviles ya forma parte del día a día de casi todos los niños. Es lugar de juego, de entretenimiento y de aprendizaje. Además de esto están las horas de televisión. Algunas estadísticas hablan de una cantidad considerable de horas diarias de televisión en la mayoría de niños. Este exceso del uso de visión en condiciones particulares de corta distancia y brillo de pantalla puede tener consecuencias sobre la salud del sistema visual.
La gran cantidad de movimiento de los ojos en este esfuerzo visual ante una pantalla contrasta con la gran ausencia de movimiento de la cabeza. Los ojos y la cabeza están programados para moverse en conjunto, para explorar el entorno o para equilibrarnos. Podemos imaginar en cualquier actividad física como un simple juego de “palas de playa”, cómo los ojos y la cabeza se mueven constantemente y en coordinación para seguir la pelota, para darle con más precisión en distintas situaciones o incluso para saber qué hace el otro jugador. Pero incluso si estuviéramos viendo este juego desde fuera, sentados tranquilamente al lado de los jugadores, tendríamos que mover ojos y cabeza de forma coordinada para seguir el juego. Pero delante de una pantalla de una Tablet, sentados en un sofá, los ojos se mueven constantemente mientras la cabeza se queda inmóvil. Este es un uso del control de mirada para el que no estamos acostumbrados y que puede provocar problemas futuros. Hay que controlar el tiempo delante de estos dispositivos, no es una cuestión de prohibir sino de controlar el exceso.

 

6. PRESTAR ATENCIÓN A LOS SIGNOS DE UN PROBLEMA DEL DESARROLLO

Muchos niños presentan problemas de desarrollo que afectan a su actividad escolar pero también a sus relaciones, su comportamiento, su capacidad de atención o su autoestima. Las últimas estadísticas sobre la proporción de niños con problemas de atención y aprendizaje son muy preocupantes. Algunos estudios hablan de datos que pueden rondar el 20 %. Los orientadores escolares atienden cada vez más casos de niños con dificultades claras de rendimiento escolar al margen de su capacidad intelectual. Esto quiere decir, que son muchos los niños inteligentes que se encuentran con dificultades escolares. Esto es debido a los problemas de desarrollo y de maduración neuro-motora.
Los padres podemos estar atentos a los signos que nos indiquen que algo no marcha bien. Entre estos signos podríamos destacar:

  • Excesiva timidez para subir a columpios o bajar desde sitios altos.
  • Excesiva timidez o agresividad relacional.
  • Alta sensibilidad a los ruidos inesperados. El niño se tapa los oídos o se pone nervioso en situaciones de ruido intenso.
  • Retraso al aprender a andar o hablar.
  • Dificultades para vestirse con 6 ó 7 años.
  • Dificultad particular para ir en bicicleta.
  • Dificultades para escribir, leer o copiar más allá de 7 años.
  • Dificultades para sentarse derecho durante periodos cortos de tiempo.
  • Molestias en el cuello, tortícolis o dolores de cabeza.
  • En general mucho esfuerzo del niño para poco rendimiento escolar.

A menudo los padres aprecian ciertos detalles que les hacen pensar que algo no está bien. Quizá en comparativa con otros hermanos o con otros chicos. El problema es que nuestro entorno sanitario o educativo no
siempre es capaz de diagnosticar un problema de desarrollo y sus repercusiones. Incluso no es fácil saber quién es el profesional que puede evaluar estos problemas y plantear el tratamiento más adecuado.
Mantener la comunicación abierta con los orientadores y profesores del colegio, que son quienes en el día a día pueden apreciar las dificultades del niño es una gran forma de ayudar a nuestros hijos.

 

7. CONSULTAR CON UN FISIOTERAPEUTA PEDIATRICO EXPERTO EN DESARROLLO INFANTIL PARA VERIFICAR QUE TODO VA BIEN

Ante la mínima sospecha de un problema de desarrollo, una vez contrastadas nuestras impresiones con el equipo pedagógico del colegio puede ser muy conveniente que un fisioterapeuta pediátrico experto en desarrollo valore las habilidades motrices, su grado de coordinación, su capacidad de controlar el equilibrio, su postura, la forma en que maneja las manos y si hay tensiones en la espalda o en el cuello que pueden haber afectado a la inmadurez del neurodesarrollo.
Distintos profesionales del desarrollo pueden ayudarnos a verificar si el crecimiento y la maduración del niño es la ideal. Terapeutas ocupacionales, optometristas del desarrollo o logopedas del desarrollo entre otros, pueden verificar que todo está bien y darnos pequeñas indicaciones preventivas para facilitar el crecimiento de nuestros hijos. Aunque todos compartamos una visión común sobre el desarrollo del niño, cada uno de estos profesionales tiene además competencias únicas: el optometrista la visión, el logopeda la audición y la expresión verbal o el fisioterapeuta pediátrico los problemas posturales o las contracturas y alteraciones que limitan el movimiento o producen dolor.
Cuando encontramos problemas serios de desarrollo es posible que distintos profesionales tengan que intervenir, valorar y tratar distintos aspectos del niño. Por tanto, es vital que estos profesionales estén coordinados entre ellos y estén en comunicación con los centros escolares o el pediatra. También puede ser muy valiosa (a menudo imprescindible conforme el niño es más mayor) la ayuda de un psicopedagogo o un psicólogo infantil para la gestión de los aspectos emocionales y comportamentales que acompañan a los problemas del desarrollo. Sin olvidar nunca que hay un sustrato físico que hay que resolver, ayudando al Sistema Nervioso del niño a madurar.

Iñaki Pastor Pons
Fisioterapeuta Pediátrico y del Desarrollo
Director del Instituto Aragonés de Salud y Desarrollo Infantil

Fuente: http://www.institutodeterapiasintegrativas.com/articulos/7-consejos-ayudar-al-desarrollo-hijo-prevenir-problemas-atencion-aprendizaje/

 

 

Coger bien el lápiz

Coger bien el lápiz… ¿Qué significa? y qué esperar en cada etapa del desarrollo

El coger el lápiz, para nuestros niños y niñas, tiene un desarrollo progresivo por lo que es normal que los peques no comiencen desde el primer día a cogerlo de manera eficiente.

Este desarrollo empieza desde los músculos más próximos al centro del cuerpo hacia los de los extremos (próximo distal), desde la musculatura gruesa a la fina. Es decir, el niño primero comenzará a desarrollar un control postural, estabilidad de los hombros, fortaleza en sus brazos, estabilidad de la muñeca, fortaleza en sus manos y luego en sus dedos, todas habilidades requeridas para una toma de lápiz adecuada.

Los niños ya a los 12 meses pueden ser capaces de coger un lápiz y hacer marcas en un papel, desde entonces y de manera progresiva van desarrollando un mejor control manual y un agarre más eficiente consiguiendo dibujar trazos más definidos hasta finalmente alcanzar la escritura.

El uso de herramientas y útiles de escritura (pinturas, rotuladores, ceras….) normalmente comienza en los años preescolares, aunque es necesario que previamente la función manual haya ido desarrollándose a través de un amplio número de actividades variadas: gatear, jugar con arena y otras texturas, plastilina, agarrar, alcanzar, tirar, soltar, aplastar, empujar, rasgar, hacer puzles, construcciones, piezas de distintos tamaños…

 

Ahora te vamos a enseñar las diferentes etapas por la que los niños y niñas pasan . Van evolucionando a través de los años, pero no olvides que esto es a modo de referencia y las edades pueden variar dependiendo de distintos factores.

  • 1 a 2 años – Presa cilíndrica o presa palmar supinada 

 

Aparece entre el año y año y medio. Se emplea toda la mano para sujetar la herramienta, y el movimiento procede de segmentos proximales (se mueve el hombro y el brazo para mover la mano). Se trata de un agarre estático.

 

 

 

 

  • 2 a 3 años- Presa digital pronada

 

 

Aparece entre los 2-3 años. Los dedos sujetan el lápiz, el hombro comienza a ser más estable y entonces los movimientos proceden de segmentos más distales (codo y antebrazo). Se trata de un agarre estático.

 

 

 

 

 

 

  • 3 a 4 años – Pinza Cuadrípode

 

Aparece a los 3 años y medio o 4 años. Los cuatro dedos participan en el agarre del útil. Ahora el movimiento procede de la muñeca y la mano, y hay mayor estabilidad de hombro y codo. Inicialmente es un agarre estático aunque puede evolucionar y convertirse en dinámico.

 

 

 

 

 

 

 

  • 4 a 6 años – Pinza trípode 

 

Aparece entre los 4 años y medio y se desarrolla y perfecciona hasta los 7 años. En ella participan el dedo pulgar índice y corazón. Inicialmente los tres dedos funcionan de manera unitaria, para posteriormente madurar hacia una pinza trípode dinámica.

 

 

 

 

 

 

 

  • A partir 7 años:

 

Similar a la anterior, pero en esta fase los dedos comienzan a moverse de manera independiente y no como una unidad. El lápiz se sujeta cercano a la punta y los movimientos se realizan desde la punta de los dedos, su maduración total se alcanza entre los 6 y 7 años.

 

 

 

 

 

No todos alcanzamos una agarre perfecto, si analizáis el vuestro probablemente no sea una perfecta pinza trípode dinámica….  ¡pero seguro que es totalmente funcional! 

Importante a considerar

  • Debemos fomentar una buena sujeción de lápiz pero apropiada a la edad del niño, no podemos exigirle a un pequeño de 3 años una sujeción de lápiz trípode si su musculatura aún no está desarrollada para lograrla, pero sí podemos preparar el camino para que tenga éxito en el futuro.

 

www.orientacionandujar.es/2016/07/29/coger-bien-lapiz-significa-esperar-etapa-del-desarrollo/

María Jesús López: «El estudio del cerebro debería ser imprescindible en carreras como Magisterio o Pedagogía»

Esta especialista en Desarrollo Infantil lleva más de 20 años trabajando con niños con lesiones cerebrales y problemas de desorganización neurológica.

 

Más de cien especialistas en Educación Especial se dan cita en las aulas de la Universidad Miguel Hernández (UMH) para aprender a comprender el funcionamiento del cerebro de su alumnado y, así, trabajar de forma más efectiva en el desarrollo de los pequeños. María Jesús López, desde su experiencia en un centro de estimulación infantil como el Neocortex de Madrid, les instruye en esta labor.

¿Por qué es necesario introducir a los docentes en el ámbito del estudio del cerebro infantil?
Hay un nuevo paradigma que es la neuroeducación. Durante muchos años, en la enseñanza especial hemos ignorado el hecho de que el que aprende es el cerebro. Tenemos que entender que, cuando hablamos de discapacidad, observamos las consecuencias externas, pero las causas vienen por una lesión cerebral. Si queremos ser respetuosos a la hora de trabajar con los niño, tenemos que entender a la persona, pero también a su órgano de aprendizaje, que es el cerebro.

¿Cómo se trasvasará este conocimiento a los participantes?
Las jornadas están preparadas con un esquema de diez hitos fundamentales a tener en cuenta a la hora de trabajar con niños, para aprender a movernos en sus mentes y establecer unas coordenadas físicas que nos ayuden a entenderlos.

¿Es difícil hacer entender a gente inexperta en Neurociencias cómo funciona el cerebro?
Es muy complejo. En los últimos tiempos estoy haciendo neurocuentos. A través de un blog, expongo pequeñas historias de problemas reales de niños con daños cerebrales y los narro como un relato corto, para que cualquier persona que lo lea pueda entender qué es un problema de convergencia visual o qué pasa con el cerebelo de un niño. Va dirigido a cualquier tipo de persona sin formación en el campo.

¿Se aplica lo suficiente la Neurociencia en el ámbito de la educación?
Debería estudiarse más. Hay que dar un empujón al mundo de las Neurociencias en carreras como Magisterio, Pedagogía o Psicología. Debería ser una asignatura imprescindible. Hablamos de una estructura cerebral, física, para entender las funciones cerebrales que todos los profesionales de estos campos deberían manejar bien.

¿Hay alguna diferencia esencial entre los docentes formados en Neurociencias y los que no lo están?
Cuando en un centro escolar inicia un proceso de formación en el profesorado para ser más respetuoso con los niños, con la neuroeducación, los resultados son muy beneficiosos. Despertar el interés sobre el cerebro para cambiar la forma de enseñar es un camino muy costoso, pero que conduce a educación mucho mejor. Los profesionales del mundo de la Educación Especial son personas muy vocacionales y altamente preparadas para educar, pero deben ser abiertos y ponerse al día en nuevas cuestiones como en este caso, el estudio del cerebro.

En el caso de personas con graves lesiones cerebrales. ¿Cómo hay que hacer para mejorar su calidad de vida?
En el neurodesarrollo hay que instalar programas, como si de un sistema operativo se tratara. Primero, los de supervivencia. Si el niño no controla la respiración, la nutrición, o los ciclos de sueño, hay que implantarlo. Luego hay que instalar el desarrollo auditivo, motor, del lenguaje o del oído y, por último, instalar el desarrollo intelectual, el que normalmente cubre el sistema educativo, pero, si no se controlan las otras áreas antes, nuestro trabajo no tendrá sentido. Por ello, debemos aprender a desarrollar estas áreas para que nuestro trabajo sea efectivo.

 

http://www.diarioinformacion.com/elche/2017/03/11/estudio-cerebro-deberia-imprescindible-carreras/1870141.html

 

Todavía no han aprendido a leer

Dra. Mª del Mar Ferré Rodríguez | Dr. Jorge Ferré Veciana

Encaramos la recta final del curso y, dentro del aula de primero de Primaria, encontramos que hay niños que todavía no han aprendido a leer o muestran muchas dificultades en la adquisición de la lecto-escritura y las matemáticas.

Si bien es cierto que, aunque nuestro sistema educativo intenta una homologación en cuanto a adquisición de contenidos académicos y traza unos objetivos a alcanzar, también lo es que el grupo de alumnos de un aula no necesariamente es homogéneo, y más en nuestros días, y no se tienen en cuenta, en general, aspectos como el nivel madurativo del niño, su fecha de nacimiento (no es lo mismo haber nacido en Marzo que en Diciembre), sus antecedentes personales y un largo etc….

Sí que se considera y se tiene en cuenta la edad a la que el niño se incorporó a nuestro sistema educativo y aquellos que proceden de otras culturas o tienen una lengua materna diferente suelen contar con apoyo hasta cubrir un mínimo proceso de adaptación.

En general, podríamos considerar que se necesitan unos “requisitos básicos” para que un niño aprenda sin dificultades y estos requisitos básicos para el aprendizaje de la lecto-escritura y las matemáticas guardan una relación muy estrecha con su nivel de madurez y su organización neurofuncional.

 

¿Por qué unos alumnos van iniciar el último trimestre con una cierta soltura en la adquisición de los aprendizajes, incluso si la enseñanza es bilingüe, mientras que en otros persisten enormes dificultades?

¿Se trata simplemente de un problema de tiempo y de madurez?

En algunos casos sí. Hay niños que necesitan algo más de tiempo, que su nivel de madurez es ligeramente inferior al de la media de sus coetáneos porque, por ejemplo, han nacido en Noviembre o Diciembre y no se ha tenido en cuenta a la hora de asignarles un año de inicio de Primaria. Son niños a los que les hubiera ido muy bien tener la oportunidad de repetir el último curso de preescolar para lograr nivelarse. Son niños a los que deberemos concederles más tiempo y, si en medio del proceso no sufre su autoestima, lo lograrán, aunque sea unos meses después que sus compañeros.

Pero hay un porcentaje importante de casos en que no es simplemente un problema que se vaya a resolver con el tiempo, sino que, con el tiempo, se va a agravar.

Muchas veces, los profesores intentan (con buen criterio) no crear alarmas innecesarias y dejan evolucionar el curso antes de alertar a los padres. Pero cuando, transcurrido un tiempo prudencial, ven que un alumno no evoluciona, como es su responsabilidad, alertan a la familia.

Un porcentaje importante de estos alumnos que van rezagados, de los que lo pasan fatal, de los que se bloquean frente a la lectura, por ejemplo, son niños que han empezado primera sin contar con una correcta organización lateral, incluso sin estar lateralizados. Nosotros consideramos que, precisamente, uno de esos “requisitos básicos” de los que hablábamos, es precisamente contar con una correcta organización lateral y, por eso, aconsejaríamos en todos los casos  que, en el último curso de educación infantil, descartar problemas visuales y hacer una revisión preventiva de la lateralidad. Así, si se detecta cualquier problema, podemos empezar a trabajar antes de que el nivel de exigencia supere la capacidad de respuesta del niño.

Estamos hablando siempre de niños considerados sanos  y que van evolucionando sin grandes dificultades. Naturalmente, en los casos en los que ya se detectan o diagnostican problemas o alteraciones en edades más tempranas, es necesario intervenir antes.

Damos por sentado que el niño debe estar sano desde el punto de vista biológico, porque un niño que enferma con frecuencia no puede dedicar la energía necesaria (¡que es mucha!) a aprender, necesita emplearla para recuperar su salud.

También damos por sentado que es imprescindible un ambiente familiar que le proporcione estabilidad y seguridad.

Y contamos con que el sistema educativo ha sido diseñado para que la mayoría de alumnos de una determinada edad consigan alcanzar los objetivos curriculares.

Si a final de curso persisten las dificultades, nuestro consejo sería intentar averiguar qué pasa, porque todo un verano insistiendo en lectura y trabajando fichas y más fichas, en muchísimos casos, no sólo no va a resolver la situación, sino que va a provocar una aversión y un bloqueo frente a la lectura.

Dra Maria del Mar Ferré Rodriguez

Col nº 35398

Publicado en Mayo de 2017

http://jorgeferre.com/cgi-drferre/articulo.php

Dispraxia. Un trastorno frecuente y poco diagnosticado

Cada vez son más frecuentes las consultas de niños relacionadas con la mala letra, los errores de ortografía o de cálculo (olvidar las llevadas…), no saber hacer una operación matemática que hace un rato hacía bien, la dificultad para recordar los hábitos de la vida cotidiana…

Después de la entrevista con los padres y de la exploración neurosensopsicomotriz, en la mayoría de los casos se llega al diagnóstico de Dispraxia. Entidad poco conocida entre los especialistas en el desarrollo infantil y aún menos, como es lógico, entre los padres. En la Dispraxia se observa una baja organización del movimiento. La forma más severa se manifiesta, según las últimas estadísticas, en el 6% de los niños de 5 a 11 años. No se tienen cifras de las leves.

Se aprecia durante la ejecución de los movimientos gruesos (subir escaleras, bicicleta, pelota…), en los manuales (escritura, dibujo…), visuales (saltos de líneas al leer, copiar mal de la pizarra…), verbales (ciertas disartrias…), y la que se denomina ideatoria (no ejecutar con orden tareas de varios pasos, ponerse la ropa con secuencia errónea…). Los niños afectados de este trastorno tienen que esforzarse mucho para hacer las tareas vinculadas con el movimiento, el resto de niños las hacen de forma automática, sin prestar atención y con plena eficacia. Mientras que ellos tienen que esforzarse mucho, además al ver su bajo nivel ejecutivo, se desmotivan y evitan estas tareas, salen del paso, no ponen interés…

Con demasiada frecuencia se les clasifica de vagos, distraídos, de no querer esforzarse, de tener baja atención…

Los niños con este trastorno lo pasan muy mal en la escuela, se les exige los mismos rendimientos que a los demás, en el mismo tiempo. Tienen buena capacidad perceptiva e intelectual, pero plasman sus conocimientos con mucha dificultad, invierten más tiempo para escribir correctamente, no se les entiende la letra si lo hacen rápido, cambian el signo o el significado de las operaciones matemáticas, olvidan las llevadas, no mecanizan la sistemática del cálculo, presentan muchos errores en la ortografía… La dispraxia tiene solución en la mayoría de los casos.

El tratamiento es más efectivo cuanto antes se inicie. Está basado en la reorganización neurofuncional.

No hay tratamiento médico para resolver este trastorno.

 

Dr. Jordi Catalán Balaguer

¿Niños hiperactivos … o inactivos? El alto precio de no jugar

 

¿Puede la falta de movimiento y de juego afectar a los niños en su desarrollo cerebral? La ciencia ha constatado que sí.

Estas imágenes están tomadas de un estudio publicado por la revista Pediatrics que ha puesto de manifesto que los niños que participaron en un programa de actividad física regular mostraron una importante mejora de las funciones cerebrales y las capacidades cognitivas.

Según el profesor de Illinois Charles Hillman, “se demuestra una relación causal entre el ejercicio físico y el control ejecutivo, lo que provee un soporte científico para tratar de mejorar la capacidad de aprendizaje y la salud cerebral”. Del estudio se desprende que el ejercicio físico es una gran inversión para todos los niños, especialmente aquellos inatentos o hiperactivos.

Pero también podemos hacer la lectura a la inversa: la falta de movimiento y juego reduce espectacularmente la actividad cerebral de los niños, privándoles de un estímulo esencial y natural de desarrollo, no sólo a nivel cognitivo, sino a todos los niveles, incluido el emocional y social. Dicho así ¿ya despierta nuestro interés?

 

La cuestión es que nunca en la historia de la humanidad los niños se han movido y han jugado tan poco, y eso no sale gratis, por lo que se ve.

Entre un sistema educativo mecanicista que ignora expresamente que el aprendizaje es movimiento y atornilla a los niños a la silla, y una vida después del cole que transcurre en gran parte en el iluso mundo de la vida virtual, o de las actividades programadas, la cuestión es que una grandísima mayoría de niños, jugar, lo que se dice jugar, juega muy poco.

Si a ello le añadimos el hecho de que las pantallas y dispositivos reducen espectacularmente las capacidades de atención y ejecutivas de los niños, ya tenemos el cóctel perfecto para los problemas de aprendizaje. Aunque bajo mi punto de vista eso no es lo peor, lo peor es la gama de experiencias vitales que se pierden los niños, esas que hacen de la infancia el momento mágico y valioso que es, y que tanta trascendencia tiene sobre el tipo de adultos que conseguirán ser.

 

De verdad, apaguemos la tele, guardemos los móviles, vayamos al parque, dejémosles construir cabañas en el salón, vayamos de excursión al campo, comamos juntos sin tele, … Hagamos algo porque estas generaciones de niños no se conviertan en adultos desconectados de sí mismos, de los demás, de la naturaleza. Démosles la oportunidad de ser niños cuando es el momento de serlo. De adultos inmaduros ya está el mundo demasiado lleno.

“Solo si los niños pueden vivir hoy plenamente como tales, mañana serán personas adultas en la plenitud de su potencial. El renacuajo no se hace un mejor sapo si se lo fuerza a vivir fuera del agua prematuramente. Así también, el niño no desarrolla mejores cualidades humanas si se reprime sus impulsos naturales, si se le obliga a portarse como un pequeño adulto que ha de estar durante muchas horas inmóvil, callado, asimilando conocimientos en proporciones reguladas científicamente por medio de lecciones verbales, siguiendo ejercicios predeterminados, de acuerdo a un horario organizado por especialistas en pedagogía”

José Ortega y Gasset.

Publicado el 4 febrero, 2015 por Isabel Fernández del Castillo

Trabajar en prevención

Los proyectos se generan a través de la ilusión y a caballo de ella pretendemos mejorar el futuro. En mi caso, como médico dedicado a intentar conseguir un óptimo desarrollo infantil, no puedo permanecer impasible ante el estrepitoso aumento de niños diagnosticados de TDAH.

Por mi dilatada experiencia profesional y tomando como patrimonio los excelentes resultados obtenidos durante estos últimos años, guiando el desarrollo de niños con problemas de atención, me siento con el ánimo para incluir en mi proyecto para el 2015, dirigir mi esfuerzo profesional para intentar disminuir la presencia de niños con este importante problema.

Es un proyecto que me genera mucha ilusión, creo que hemos de sumar esfuerzos, padres y los diferentes profesionales del desarrollo infantil, para trabajar en la PREVENCIÓN.

Hay que actuar con decisión cuando se presentan los primeros síntomas.

Se tiene por costumbre aplazar el diagnóstico hasta los 7 años. Las autoridades sanitarias no aconsejan medicar a niños tan pequeños. Y hasta ese momento no se hace nada, solo observar su evolución y esperar el futuro para confirmar la necesidad de medicar. Se pierde un tiempo precioso. La plasticidad cerebral es extraordinaria durante los primeros años de vida y hay que aprovecharla.

 

La atención es una función cerebral que se aprende, por lo tanto es susceptible de ser enseñada.

Hay algunos niños que tienen mucha facilidad para estar atentos, pero hay otros que tienen importantes dificultades para conseguirlo y muchas veces la dinámica ambiental no facilita este proceso.

En el caso de que un niño menor de siete años tenga síntomas claros de baja atención o tiene necesidad de moverse en exceso, se muestra inquieto en el aula, no atiende las consignas, va a la suya, le cuesta aprender, no le interesa lo que se le explica, actúa con respuestas impulsivas… debe iniciarse una acción decidida e inmediata. El dejar pasar el tiempo solo puede empeorar la situación.

Primero hay que descartar la presencia de trastornos que influyan en el problema:

– Trastornos pediátricos: intolerancias de alimentos, estreñimiento pertinaz, presencia de parasitosis intestinal, otitis frecuentes…
– Mala coordinación motriz: retraso psicomotor, torpeza de movimientos de todo el cuerpo o manuales, caídas frecuentes, hemiparesias…
– Dificultades visuales: estrabismo, ambliopía, baja fijación visual, mala visomotricidad, problemas de acomodación…
– Problemas auditivos: baja escucha, parece que no oye, le cuesta interpretar los mensajes, mala pronunciación, grita mucho cuando habla…
– Retraso en el lenguaje: dificultad para comunicarse, no se le entiende cuando habla…
– Desorganización lateral: lateralidad tardía, dominancia alternante, lateralidad cruzada…
– Problemas de sueño: terrores nocturnos, sueño inquieto, descansa mal…
– Trastornos emocionales: inestabilidad, impulsividad, traumas emocionales…
– Retraso madurativo, tan frecuente en niños adoptados, niños con enfermedades biológicas que enlentecen su desarrollo…
– Objetivos académicos muy por encima de su capacidad de aprendizaje.

En este caso será conveniente actuar en el trastorno específico para normalizar su evolución y si se presenten varios factores, ordenar la prioridad de abordaje y buscar soluciones. Hay que ser certeros para asignar la línea terapéutica prioritaria en cada caso y no invertir tiempo y esfuerzo en terapias secundarias. Aunque hay muchas acciones terapéuticas beneficiosas, no todas aportan el mismo rendimiento en un determinado momento de la evolución del problema.

Segundo, diseñar actividades, según las características personales del niño, para potenciar la capacidad de atención y/o aumentar el nivel de control motor.

Esta acción terapéutica se debe trazar según las necesidades, las habilidades, la madurez del niño y las posibilidades del entorno.

Si atendemos con precocidad y acierto a los niños con riesgo de padecer TDAH, mejoraremos su futuro.

Doctor Jorge Catalán Balaguer

 

Problemas de lectura y escritura

Requisitos esenciales necesarios para aprender como leer y escribir.

Para que los niños aprendan a leer y escribir sin problemas se requiere cierta madurez el cerebro, ciertas habilidades motoras y sensoriales. Tanto la visión, como el oído, habilidades motoras finas y gruesas deben estar suficientemente maduradas. Ningún pedagogo sensato enseñaría a un recién nacido como leer o escribir.


Dislexia o deficiencia del sistema fonológico.

En niños que tienen problemas para leer y escribir suele tener problemas con visión, audición y habilidades motoras. Pero también hay una inmadurez cerebral.

Académicamente, los investigadores definen la dislexia o la incapacidad para leer y escribir como una deficiencia del sistema fonológico.

Esta deficiencia está caracterizada por una habilidad reducida para percibir y reconocer los sonidos que hace la lengua y convierte estos sonidos en letras y letras en sonidos. Los niños con problemas fonológicos pueden tener problemas para distinguir entre sonidos que son similares. Su articulación a menudo no es buena y tienen memoria a corto plazo de sonidos. Característico de las personas con dislexia es que tienen problemas para deletrear incluso cuando su habilidad para leer ha mejorado sustancialmente.

Incapacidad de lectura debido a problemas visuales.

Casi la mitad de los niños con problemas para leer tienen problemas visuales. Estos pueden ser problemas del ojo para enfocar a un punto (convergencia) o para seguir el texto (tracking). Algunos niños no han desarrollado la dominancia de un ojo e involuntariamente cambian la dominancia del ojo mientras leen causando saltos en el texto. Estos niños son generalmente hipermétropes. A menudo están cansados y pierden la concentración después de haber estado leyendo por un tiempo y los ojos pueden escocer y picar. Debido a que el proceso de lectura no es automático exige plena atención, impidiéndoles comprender lo que han leído.

Importancia de las habilidades motoras finas y gruesas en la habilidad para leer y escribir.

Para escribir sin problemas los niños deben desarrollar las habilidades motoras finas de sus manos y ser capaces de sostener el lápiz en una correcta posición y cruzar fácilmente la línea media del cuerpo. Para poder dibujar las letras automáticamente el niño debe haber desarrollado su sentido kinestésico en brazos y manos. Por otro lado la modelación de las letras demandará toda su atención y tendrá problemas para pensar que escribir. Las habilidades motoras gruesas son importantes para el desarrollo del habla y el lenguaje. Niños con discapacidades motoras severas, p.ej. parálisis cerebral, en muchos casos nunca aprenderán a hablar.

El papel principal del cerebro.

Todas las habilidades necesarias para escribir y leer son controladas desde diferentes centros del cerebro, especialmente el neocortex. Estos centros juntos constituyen la red neurológica de la lectura. Para aprender a leer y escribir sin problemas toda esta red de trabajo debe funcionar adecuadamente. Cuando una o más de estas habilidades no se han desarrollado lo suficiente, los centros del cerebro que controlan estas habilidades tampoco funcionan adecuadamente. Esto entorpece la habilidad del cerebro para dirigir la red neurológica del proceso de lectura de una manera correcta


Investigación académica en dislexia.

Las investigaciones han demostrado que el cerebelo es vital para hablar. Desde un centro nervioso en el hemisferio derecho del cerebelo hay una conexión de nervios importante hacia áreas del lóbulo frontal izquierdo, que son esenciales para el desarrollo del lenguaje. En algunos casos con problemas de habla, p.ej. en el autismo, este centro en el cerebelo es menor de lo normal.

Las investigaciones académicas han hecho un esfuerzo considerable dedicado a estudiar los síntomas de la dislexia y a hacer hipótesis sobre las posibles causas de la dislexia.

22 investigadores suecos en dislexia han aprobado un informe de acuerdo a que ninguna investigación había demostrado alguna conexión entre problemas motores e incapacidades para leer. Estos investigadores alegan que la razón de porque los profesores usan ejercicios motores es que son ignorantes y no saben cómo enseñar a los niños a leer y escribir.Se han hechos muchos estudios sobre como diferentes métodos afectan en la habilidad para leer y escribir. Por otro lado no ha habido interés en el estudio de métodos que durante muchos años han sido desarrollados exitosamente para ayudar a niños con problemas de lectura y escritura.

Sin embargo es falso decir que investigadores científicos no han demostrado la conexión entre habilidad lectora y problemas motores. Hay muchas investigaciones que han demostrado como los ejercicios motores mejoran la habilidad para leer y escribir.

Integración de reflejos

El psicólogo británico Peter Blyte, durante más de treinta años ha ayudado a niños con dislexia a integrar sus reflejos primitivos. Ha desarrollado ejercicios que los niños pueden hacer para integrar diferentes reflejos primitivos.


Reflejos primitivos
Un artículo en la revista médica, Lancet, informa sobre un estudio hecho a niños con dislexia que fueron ayudados con ejercicios motores a la integración del reflejo tónico asimétrico del cuello (RTAC). Demostró que estos niños mejoraron significativamente su habilidad para leer y escribir comparada con un grupo control que no tuvo dicha ayuda y que sus reflejos permanecieron sin cambios.

Los reflejos primitivos son patrones de movimiento estereotipados que están fuera del control voluntario y dirigen los movimientos del feto y del bebe durante los primeros meses de vida. Antes de que el bebé comience a caminar utiliza mucho tiempo en hacer movimientos rítmicos de acuerdo a sus instrucciones innatas. Estos movimientos ayudan al niño a integrar sus reflejos primitivos y el bebé debe aprender a controlar una considerable cantidad de patrones de movimiento antes de estar listo para gatear y caminar.

A la edad de tres años, los reflejos primitivos deberían estar completamente integrados y no volver a interferir con el movimiento. En algunos niños una gran o pequeña cantidad de reflejos primitivos están todavía activos, lo que pueden estar causado porque el niño ha omitido algunos de estos movimientos rítmicos o no los ha hecho lo suficiente.

Los reflejos primitivos no integrados pueden causar problemas con las habilidades motoras gruesas o finas, con la visión, el oído y /o la articulación de palabras, y el lenguaje.


Reflejos primitivos que son importantes para la visión

Algunos reflejos primitivos son importantes para la lectura y la escritura como el reflejo tónico asimétrico del cuello, el tónico simétrico del cuello, el de agarre y el palmomental entre otros.

Antes de que el reflejo tónico asimétrico del cuello este integrado, el niño tendrá problemas para cruzar la línea media del cuerpo con las manos o con los ojos. Esto puede causar problemas de lectura porque los ojos pueden tener problemas para seguir la línea escrita de izquierda a derecha. También puede haber problemas con la visión binocular. También habrá insuficientes conexiones entre los dos hemisferios del cerebro obstruyendo la cooperación entre los hemisferios, las cuales son esenciales para el proceso de lectura.


Reflejos primitivos y habilidades motoras finas

Otro reflejo que esta normalmente no integrado en niños con problemas para leer es el reflejo tónico simétrico del cuello (RTSC). El reflejo está activo en niños que nunca han gateado. El RTSC activo puede causar problemas con la acomodación, p.ej. la habilidad para mirar alternativamente cerca y lejos. Los niños con este problema a menudo son hipermétropes y deben forzar sus ojos para leer y por lo tanto se cansan fácilmente.

En la incapacidad para leer y escribir los reflejos de Grasp y el palmomental están a menudo activos. Estos son reflejos de las manos y si no están integrados darán problemas con las habilidades motoras finas y al escribir. Si el reflejo de Grasp no está integrado el niño puede tener problemas para sujetar el lápiz correctamente y automatizar la escritura. Estos niños pueden apretar firmemente el lápiz y tener mala letra. Un reflejo palmomental activo también puede causar habilidades motoras finas deficientes y mala escritura pero también problemas en la articulación de palabras. Muchos niños en los que este reflejo está activo tienen problemas para articular claramente, lo que contribuye a sus dificultades fonológicas.

Terapia de movimiento rítmico

Los movimientos rítmicos que el bebe hace antes de aprender a andar son importantes no solo para la integración de reflejos sino para la maduración del cerebro. Los terapia de movimiento rítmico ha sido desarrollada en base a los movimientos rítmicos del bebe, por una mujer sueca, Kerte Linde.
Es también muy importante que los ejercicios rítmicos estimulen el cerebelo y los centros del habla en el lóbulo izquierdo del cerebro. Cuando estos centros son estimulados con movimientos rítmicos el habla mejora como se puede ver en el caso de niños autistas y discapacitados.Los ejercicios rítmicos usados en esta terapia tienen varios efectos que son importantes para la lectura y escritura. Estimulan las redes nerviosas y la mielinización de las fibras nerviosas y desarrollan la red neuronal de la lectura del neocortex. Los ejercicios rítmicos ayudan a integrar los reflejos primitivos que son importantes para la lectura y la escritura, como el reflejo tónico simétrico del cuello, el reflejo de Agarre (Grasp) y el palmomental.
He aquí dos ejemplos de cómo la terapia de movimiento rítmico afecta al habla, las habilidades motoras y la visión.En niños con problemas visuales tales como estrabismo y visión doble, tales problemas normalmente disminuyen o desaparecen después de la terapia con movimientos rítmicos. Hay probablemente varios mecanismos para ello, siendo uno de ellos la integración de los reflejos que afectan a la visión.

Casos clínicos

Lisa

Lisa tenía cuatro años cuando empezó con la terapia de movimiento rítmico con Kirte Linde. Tenía parálisis cerebral y no se podía sentar sin ser sujetada. No podía hacer nada con sus manos y mantenía sus brazos doblados y sus puños cerrados todo el tiempo. Podía decir palabras simples pero su articulación era tal que solo sus padres entendían lo que decía. Tenía un marcado estrabismo en su ojo derecho. A las pocas semanas de haber empezado el entrenamiento pudo relajar totalmente sus brazos y sus manos. Sus habilidades motoras finas mejoraron y empezó a dibujar y pintar. Empezó a hablar mucho con frases de varias palabras. Después de seis semanas de entrenamiento su estrabismo mejoró y después de un año casi desapareció. Después de cuatro meses pudo contar largas historias y sueños de una manera un poco desarticulada pero se le entendía perfectamente.
Maria

María tenía doce años cuando empezó a trabajar con terapia de movimiento rítmico e integración de reflejos con Harald Blomberg. Tenía problemas con las habilidades motoras finas y gruesas y no había aprendido a leer. Caminaba con sus caderas bastante giradas hacia el interior y tropezaba con sus pies cuando intentaba correr, su espalda estaba doblada y sus brazos eran débiles. Sus articulaciones eran débiles. Tenía problemas con los movimientos de los ojos y con la visión binocular y le habían prescrito gafas para leer. Algunos reflejos primitivos estaban activos, el tónico asimétrico del cuello y el tónico simétrico del cuello entre otros. Después de tres meses de ejercicios rítmicos empezó a leer y después de un año leía bastante bien. Los movimientos de sus ojos habían mejorado y no volvió a tener problemas con su visión binocular y no volvió a necesitar sus gafas para leer. Su articulación mejoró mucho. Después de medio año de ejercicios empezó a correr. Empezó a jugar al baloncesto y llegó a ser una gran jugadora.

Problemas motores en la habilidad para leer y escribir.

Todos los niños con problemas para leer y escribir no tienen problemas motores. En un estudio sueco solamente sobre el 25% de los niños con problemas para leer tenía problemas motores principalmente con respecto a la habilidad motora fina, la velocidad y la coordinación.
Lars Eric Berg ha informado como un grupo de niños con problemas de lectura han sido ayudados con ejercicios de movimiento rítmico e integración de reflejos.En este y otros estudios similares, la presencia de reflejos primitivos no había sido verificada. Sin embargo, la experiencia de ayudar a niños con problemas de leer y escribir muestra que también los niños sin problemas motores marcados tienen reflejos primitivos activos y que con la terapia de movimiento rítmicos y la integración de reflejos mejora su habilidad de lectura y escritura.

Los efectos de la terapia de movimiento rítmico e integración de reflejos en problemas de lectura.

En una escuela sueca había problemas. Nueve de los estudiantes tenían una lectura deficiente y sus profesores decidieron que el colegio necesitaba contratar a un profesor media jornada para clases de recuperación. El profesor de recuperación consideró un grado 2 y el resultado mostraba que su lectura era tan pobre que necesitaban profesor de recuperación con ese nivel.
En lugar de contratar a un profesor a media jornada decidieron probar con la terapia de movimiento rítmico y con la integración de reflejos. En febrero el grupo empezó con la terapia de movimiento rítmico y reflejos una vez a la semana. Lars-Eric Berg evaluó a cada estudiante y les dio programas de ejercicios individualmente. El profesor de recuperación estaba presente y aprendió como trabajar con el entrenamiento motor durante sus lecturas. A los padres se les enseñó cómo ayudar a sus hijos con los ejercicios rítmicos cada día. No se comenzó ninguna otra práctica para mejorar la lectura.
Después de tres meses el profesor de recuperación evaluó la capacidad lectora de los niños. Todos los estudiantes excepto uno leían normal en un nivel tres. En tres meses el grupo había avanzado lo que correspondería a un año de lectura, solo haciendo ejercicios motores. Los padres también informaron sobre muchos efectos positivos de los ejercicios. Las habilidades motoras de algunos de los niños habían mejorado a tal grado que algunos de ellos estaban cualificados para jugar en el equipo de football cuando antes difícilmente hubiesen sido admitidos.

Clases de terapia de movimiento rítmico y reflejos primitivos.

Una niña muy introvertida y sin amigos empezó a invitar a otros niños a su casa y disfrutó de los scout.

Harald Blomberg, médico, psiquiatra especialista, tiene más de quince años de experiencia ayudando a niños con problemas motores, déficit de atención y problemas de aprendizaje. Ha impartido clases sobre movimiento rítmico en Suecia y en otros muchos países. Su nivel uno es sobre la terapia de movimiento rítmico y reflejos primitivos y su nivel dos es sobre movimiento rítmico, reflejos y emociones.

A principios del 2006 se introducirá un nuevo nivel sobre ejercicios de movimiento rítmico, reflejos primitivos y dislexia.

Publicado por Educat Orientación Educativa miércoles, 5 de marzo de 2014