La experiencia de Mar: ¡Eres una campeona!

Cuando tenía cuatro años vieron que me pasaba algo raro en los ojos porque giraba el ojo izquierdo hacia dentro y además tenía hipermetropía, así que me llevaron al oculista y como segunda opción me llevaron a hacer una revisión con Silvia.

Ella me hizo unas gafas y me dijo que no veía en 3D, que eso afectaba a mi lateralidad y por eso no sabía coger las cosas, no sabía si estaban lejos o cerca y caía casi siempre al suelo. Con Silvia todo esto se ha arreglado.

Y ahora que tengo nueve años puedo jugar a básquet, correr sin problemas y además no tengo el ojo girado hacia dentro.

Mar

A los cuatro años de mi hija, en verano, nos dimos cuenta de que tenía estrabismo. Asustados, la llevamos al médico oculista, para usar gafas y parche.

Tuvimos suerte de encontrar a Silvia, que le hizo otra revisión antes de hacer las gafas y además del estrabismo e hipermetropía, nos dijo que tenía problemas de lateralidad y localizar donde están los objetos.

No sabía de qué nos hablaba cuando nos dijo que tenía “problemas de lateralidad”, pero nos fue diciendo: “pensáis que Mar es torpe, pero lo que pasa es que por el ojo izquierdo casi no ve, por lo que el lado izquierdo apenas lo usa”.

Hemos pasado muchos años haciendo terapia, pero ahora Mar con nueve años, consigue tener los ojos en posición correcta, corre sin caerse, coge pelotas cuando se las tiran al jugar a básquet y creo que ha valido la pena.

Rosa, mamá de Mar

El trabajo de recerca de Cristóbal

Padece déficit visual y expone sus experiencias personales en relación a su trayectoria escolar. Cristóbal ha superado grandes obstáculos y da a conocer las luces y las sombras, tanto del sistema educativo como de los profesionales que le han atendido durante estos años.

Son 166 páginas muy interesantes desde diferentes ámbitos. [para verlo haz clic aquí]

Merece la pena leerlo y reflexionar.

¡¡¡Felicidades, Cristóbal!!!cristobal

 

 

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Experiencia de un Paciente con dificultades auditivas

Cuando era pequeño tenía muchas otitis, por consecuente tuve pérdida de audición en el oído izquierdo.

Ya de adulto, antes de realizar el tratamiento, me despistaba fácilmente y no era capaz de concentrarme. Me costaba mucho mantener o seguir una conversación, mi mente se dispersaba hacia otros pensamientos. Era incapaz de coger apuntes en clase, porque me perdía al escuchar las explicaciones, tenía que ir con grabadora digital y luego lo transcribía al ordenador. No tener una correcta audición me creaba inseguridad, pérdida de confianza en mí mismo, porque siempre te hace depender y fiarte de los demás. Una manera para mantener la seguridad en mí, fue recurrir a la grabadora. Y tenía que dedicar tiempo extra para poder completar mis apuntes con los libros porque no podía asimilar el contenido ni retenerlo. Al llevar este problema tan de pequeño deduzco que por eso desarrollé más memoria visual. En el día a día lo notaba en las conversaciones entre múltiples personas así como también cuando tenía que poner el volumen del televisor más elevado del que mis padres necesitaban escucharlo.

Los otorrinos no me comentaron que esta terapia auditiva existía, además no le dan importancia a que no puedas adquirir bien la información auditiva, porque para ellos no es una enfermedad o afectación física, sin embargo ésto no te permite tener un buen rendimiento tanto en el colegio, en el aprendizaje, como en el día a día, y afecta al estado de ánimo, en las relaciones con los demás.

Ignorante de cualquier solución sin una intervención quirúrgica o ni ayuda externa como pudiese ser un audífono. Me comentaron de la existencia de éste método y sus resultados visibles en poco tiempo así que me decidí a probarlo.

Silvia me explicó que tenía una curva audiométrica con altibajos, picos, no era recta y estable, y que según qué vocal o consonante sea, se encuentran en frecuencias diferentes. Por lo que mi cerebro tenía que descodificar todas las frecuencias que no escuchaba, como en un ahorcado completaba los sonidos de las letras que no había podido oír y saber de qué palabra se trataba. Y eso hacía que fuera muy lento a la hora de tomar apuntes y mantener una conversación, porque saturaba al cerebro y casi de un modo insconciente desviaba la atención hacia otras cosas por este sobreesfuerzo. Después de explicarme pude entender mejor el porqué de mi comportamiento y mi manera de funcionar o hacer las tareas.

He realizado este tratamiento dos veces, y al realizar esta terapia tanto la primera vez como la segunda vez tengo muy claro que he ganado audición.

Después de la primera vez que hice el tratamiento de Berard, noto muchísimo que puedo tener más control para poder decidir en qué concentrarme, poder organizar mentalmente un discurso a la hora de expresarme, es mucho más fluido y la comprensión es mejor. Otro ejemplo, en el metro soy capaz de decidir dónde poner mi atención, soy capaz de leer y concentrarme en ello, y no estar pendiente de lo que pasa a mi alrededor.

Siento que ha mejorado mucho mi equilibrio y ritmo. Desde pequeño bailo, y ahora mi baile es más dominado y seguro, puedo ejecutar los movimientos rítmicos con más equilibrio y control sin esfuerzo. Fue algo que me sorprendió mucho ya que no asociaba el equilibrio con la audición. También al escuchar mejor puedo ser capaz de afinar y controlar mejor mi voz. E incluso me ha facilitado el aprendizaje de otros idiomas.

Después de la segunda vez, estoy notando que he perfeccionado lo que mejoré durante el primer tratamiento. Lo tengo muy claro con mi madre que antes siempre le pedía que subiera el volumen del televisor, y justo al terminar el segundo Berard ya no tengo que subir el volumen, lo que no era capaz de escuchar antes, ahora sí. Al adquirir más agudeza auditiva presté más atención al sonido del entorno e incluso los sonidos internos naturales de mi cuerpo, es como ir descubriendo el mundo de nuevo.

Estoy muy contento con los resultados del primer tratamiento noté un cambio muy grande, y con el segundo observo que he mejorado más aún. Para mí fue un cambio muy grande porque escuchaba ruidos que yo antes no podía oír. Al corregir problemas de entrada auditiva mejoré lo que era la salida, es decir, como expresarme, como exponer, proyectar a través de la voz, así como la relación con el espacio, la mejora del equilibrio y la ubicación, y por consecuente un cambio de estado de ánimo y de comportamiento.