Un nuevo éxito de “Ven y Verás”

Otro año más, volvemos a casa cargados de buenas sensaciones y con ganas de seguir ayudando a las personas que sufren algún tipo de discapacidad y, además, tienen cualquier problema visual o auditivo.

 

El viernes 20 de octubre estuvimos en Teruel más de 80 profesionales de toda España dispuestos a realizar pruebas de visión, salud auditiva e higiene ocular. Tras la realización de los exámenes en grupos de unas 15 personas, cuando se detectaba un problema visual, la persona pasaba directamente a elegir la montura. En el plazo de un mes, recibirán las gafas graduadas y totalmente gratuitas.

Gracias al esfuerzo de todos, el pasado viernes realizamos un total de 253 revisiones y fueron prescritas 187 gafas. Paso a paso y con nuestra pequeña aportación y la de todos los profesionales, voluntarios, colaboradores y socios, contribuimos a que los que más lo necesitan, tengan lo indispensable para una correcta salud visual y auditiva.

 

¡¡Muchas gracias y nos vemos en el próximo “Ven y Verás!!

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://abresusojos.org/un-nuevo-exito-de-ven-y-veras/

 

Coger bien el lápiz

Coger bien el lápiz… ¿Qué significa? y qué esperar en cada etapa del desarrollo

El coger el lápiz, para nuestros niños y niñas, tiene un desarrollo progresivo por lo que es normal que los peques no comiencen desde el primer día a cogerlo de manera eficiente.

Este desarrollo empieza desde los músculos más próximos al centro del cuerpo hacia los de los extremos (próximo distal), desde la musculatura gruesa a la fina. Es decir, el niño primero comenzará a desarrollar un control postural, estabilidad de los hombros, fortaleza en sus brazos, estabilidad de la muñeca, fortaleza en sus manos y luego en sus dedos, todas habilidades requeridas para una toma de lápiz adecuada.

Los niños ya a los 12 meses pueden ser capaces de coger un lápiz y hacer marcas en un papel, desde entonces y de manera progresiva van desarrollando un mejor control manual y un agarre más eficiente consiguiendo dibujar trazos más definidos hasta finalmente alcanzar la escritura.

El uso de herramientas y útiles de escritura (pinturas, rotuladores, ceras….) normalmente comienza en los años preescolares, aunque es necesario que previamente la función manual haya ido desarrollándose a través de un amplio número de actividades variadas: gatear, jugar con arena y otras texturas, plastilina, agarrar, alcanzar, tirar, soltar, aplastar, empujar, rasgar, hacer puzles, construcciones, piezas de distintos tamaños…

 

Ahora te vamos a enseñar las diferentes etapas por la que los niños y niñas pasan . Van evolucionando a través de los años, pero no olvides que esto es a modo de referencia y las edades pueden variar dependiendo de distintos factores.

  • 1 a 2 años – Presa cilíndrica o presa palmar supinada 

 

Aparece entre el año y año y medio. Se emplea toda la mano para sujetar la herramienta, y el movimiento procede de segmentos proximales (se mueve el hombro y el brazo para mover la mano). Se trata de un agarre estático.

 

 

 

 

  • 2 a 3 años- Presa digital pronada

 

 

Aparece entre los 2-3 años. Los dedos sujetan el lápiz, el hombro comienza a ser más estable y entonces los movimientos proceden de segmentos más distales (codo y antebrazo). Se trata de un agarre estático.

 

 

 

 

 

 

  • 3 a 4 años – Pinza Cuadrípode

 

Aparece a los 3 años y medio o 4 años. Los cuatro dedos participan en el agarre del útil. Ahora el movimiento procede de la muñeca y la mano, y hay mayor estabilidad de hombro y codo. Inicialmente es un agarre estático aunque puede evolucionar y convertirse en dinámico.

 

 

 

 

 

 

 

  • 4 a 6 años – Pinza trípode 

 

Aparece entre los 4 años y medio y se desarrolla y perfecciona hasta los 7 años. En ella participan el dedo pulgar índice y corazón. Inicialmente los tres dedos funcionan de manera unitaria, para posteriormente madurar hacia una pinza trípode dinámica.

 

 

 

 

 

 

 

  • A partir 7 años:

 

Similar a la anterior, pero en esta fase los dedos comienzan a moverse de manera independiente y no como una unidad. El lápiz se sujeta cercano a la punta y los movimientos se realizan desde la punta de los dedos, su maduración total se alcanza entre los 6 y 7 años.

 

 

 

 

 

No todos alcanzamos una agarre perfecto, si analizáis el vuestro probablemente no sea una perfecta pinza trípode dinámica….  ¡pero seguro que es totalmente funcional! 

Importante a considerar

  • Debemos fomentar una buena sujeción de lápiz pero apropiada a la edad del niño, no podemos exigirle a un pequeño de 3 años una sujeción de lápiz trípode si su musculatura aún no está desarrollada para lograrla, pero sí podemos preparar el camino para que tenga éxito en el futuro.

 

www.orientacionandujar.es/2016/07/29/coger-bien-lapiz-significa-esperar-etapa-del-desarrollo/

La experiencia de Mar: ¡Eres una campeona!

Cuando tenía cuatro años vieron que me pasaba algo raro en los ojos porque giraba el ojo izquierdo hacia dentro y además tenía hipermetropía, así que me llevaron al oculista y como segunda opción me llevaron a hacer una revisión con Silvia.

Ella me hizo unas gafas y me dijo que no veía en 3D, que eso afectaba a mi lateralidad y por eso no sabía coger las cosas, no sabía si estaban lejos o cerca y caía casi siempre al suelo. Con Silvia todo esto se ha arreglado.

Y ahora que tengo nueve años puedo jugar a básquet, correr sin problemas y además no tengo el ojo girado hacia dentro.

Mar

A los cuatro años de mi hija, en verano, nos dimos cuenta de que tenía estrabismo. Asustados, la llevamos al médico oculista, para usar gafas y parche.

Tuvimos suerte de encontrar a Silvia, que le hizo otra revisión antes de hacer las gafas y además del estrabismo e hipermetropía, nos dijo que tenía problemas de lateralidad y localizar donde están los objetos.

No sabía de qué nos hablaba cuando nos dijo que tenía “problemas de lateralidad”, pero nos fue diciendo: “pensáis que Mar es torpe, pero lo que pasa es que por el ojo izquierdo casi no ve, por lo que el lado izquierdo apenas lo usa”.

Hemos pasado muchos años haciendo terapia, pero ahora Mar con nueve años, consigue tener los ojos en posición correcta, corre sin caerse, coge pelotas cuando se las tiran al jugar a básquet y creo que ha valido la pena.

Rosa, mamá de Mar

María Jesús López: «El estudio del cerebro debería ser imprescindible en carreras como Magisterio o Pedagogía»

Esta especialista en Desarrollo Infantil lleva más de 20 años trabajando con niños con lesiones cerebrales y problemas de desorganización neurológica.

 

Más de cien especialistas en Educación Especial se dan cita en las aulas de la Universidad Miguel Hernández (UMH) para aprender a comprender el funcionamiento del cerebro de su alumnado y, así, trabajar de forma más efectiva en el desarrollo de los pequeños. María Jesús López, desde su experiencia en un centro de estimulación infantil como el Neocortex de Madrid, les instruye en esta labor.

¿Por qué es necesario introducir a los docentes en el ámbito del estudio del cerebro infantil?
Hay un nuevo paradigma que es la neuroeducación. Durante muchos años, en la enseñanza especial hemos ignorado el hecho de que el que aprende es el cerebro. Tenemos que entender que, cuando hablamos de discapacidad, observamos las consecuencias externas, pero las causas vienen por una lesión cerebral. Si queremos ser respetuosos a la hora de trabajar con los niño, tenemos que entender a la persona, pero también a su órgano de aprendizaje, que es el cerebro.

¿Cómo se trasvasará este conocimiento a los participantes?
Las jornadas están preparadas con un esquema de diez hitos fundamentales a tener en cuenta a la hora de trabajar con niños, para aprender a movernos en sus mentes y establecer unas coordenadas físicas que nos ayuden a entenderlos.

¿Es difícil hacer entender a gente inexperta en Neurociencias cómo funciona el cerebro?
Es muy complejo. En los últimos tiempos estoy haciendo neurocuentos. A través de un blog, expongo pequeñas historias de problemas reales de niños con daños cerebrales y los narro como un relato corto, para que cualquier persona que lo lea pueda entender qué es un problema de convergencia visual o qué pasa con el cerebelo de un niño. Va dirigido a cualquier tipo de persona sin formación en el campo.

¿Se aplica lo suficiente la Neurociencia en el ámbito de la educación?
Debería estudiarse más. Hay que dar un empujón al mundo de las Neurociencias en carreras como Magisterio, Pedagogía o Psicología. Debería ser una asignatura imprescindible. Hablamos de una estructura cerebral, física, para entender las funciones cerebrales que todos los profesionales de estos campos deberían manejar bien.

¿Hay alguna diferencia esencial entre los docentes formados en Neurociencias y los que no lo están?
Cuando en un centro escolar inicia un proceso de formación en el profesorado para ser más respetuoso con los niños, con la neuroeducación, los resultados son muy beneficiosos. Despertar el interés sobre el cerebro para cambiar la forma de enseñar es un camino muy costoso, pero que conduce a educación mucho mejor. Los profesionales del mundo de la Educación Especial son personas muy vocacionales y altamente preparadas para educar, pero deben ser abiertos y ponerse al día en nuevas cuestiones como en este caso, el estudio del cerebro.

En el caso de personas con graves lesiones cerebrales. ¿Cómo hay que hacer para mejorar su calidad de vida?
En el neurodesarrollo hay que instalar programas, como si de un sistema operativo se tratara. Primero, los de supervivencia. Si el niño no controla la respiración, la nutrición, o los ciclos de sueño, hay que implantarlo. Luego hay que instalar el desarrollo auditivo, motor, del lenguaje o del oído y, por último, instalar el desarrollo intelectual, el que normalmente cubre el sistema educativo, pero, si no se controlan las otras áreas antes, nuestro trabajo no tendrá sentido. Por ello, debemos aprender a desarrollar estas áreas para que nuestro trabajo sea efectivo.

 

http://www.diarioinformacion.com/elche/2017/03/11/estudio-cerebro-deberia-imprescindible-carreras/1870141.html

 

La música mejora el desarrollo del cerebro adolescente y agudiza las habilidades lingüísticas

Los resultados de un nuevo estudio sugieren que la música

puede enseñar lo que los educadores llaman

‘aprender a aprender’.

El aprendizaje de música en la escuela secundaria podría perfeccionar el desarrollo del cerebro y mejorar las habilidades lingüísticas, según este estudio.
 
Aprender música incluso ya en la educación secundaria puede ayudar a mejorar las respuestas del cerebro adolescente al sonido y agudizar el oído y las habilidades de lenguaje, sugiere un nuevo estudio de la Universidad Northwestern.

La investigación, que se publica esta semana en la revista ‘PNAS’, indica que la instrucción musical ayuda a mejorar las habilidades que son fundamentales para el éxito académico. Los beneficios se observaron durante las clases de música incluidas en el currículo de las escuelas, lo que sugiere que este entrenamiento en la escuela acelera el desarrollo neurológico.

«Si bien los programas de música son a menudo los primeros en ser recortados cuando el presupuesto de la escuela es escaso, estos resultados ponen de manifiesto el lugar que debe tener la música en el currículo de la escuela secundaria», ha señakado Nina Kraus, autora principal del estudio y directora del Northwestern’s Auditory Neuroscience Laboratory at the School of Communication.

«Aunque aprender a tocar música no enseña habilidades que parecen directamente relevantes para la mayoría de las carreras, los resultados sugieren que la música puede enseñar lo que los educadores llaman ‘aprender a aprender'», añade Kraus.

Kraus y sus colegas reclutaron a 40 estudiantes de primer año de secundaria del área de Chicago en un estudio que comenzó poco antes de que se iniciaran las clases y siguieron a estos niños hasta su último año.

Casi la mitad de los estudiantes se habían inscrito en clases de banda, lo que suponía de dos o tres horas a la semana de instrucción musical en un grupo instrumental en la escuela. El resto se había inscrito en el entrenamiento del Cuerpo de Oficiales de Reserva Junior (ROTC), que hizo hincapié en ejercicios de fitness en un período comparable. Ambos grupos asistieron a las mismas escuelas en barrios de bajos ingresos.

Grabaciones de electrodos en el inicio del estudio y tres años más tarde revelaron que el grupo de música mostró una maduración más rápida de la respuesta del cerebro al sonido. Además, demostraron una sensibilidad cerebral prolongada y aumentada a los detalles del sonido.

Todos los participantes mejoraron en las competencias lingüísticas vinculadas con la conciencia del sonido, pero la mejora fue mayor para los de las clases de música, en comparación con el grupo de ROTC.

Según los autores, el aprendizaje de música en la escuela secundaria -cada vez más desfavorecida debido a la escasez de fondos- podría perfeccionar el desarrollo del cerebro y mejorar las habilidades lingüísticas.

El procesamiento estable de detalles sonoros, importante para las habilidades lingüísticas, se sabe que está disminuida en los niños criados en la pobreza, por lo que la educación musical podría compensar esta influencia negativa en el procesamiento de sonido.

«Nuestros resultados apoyan la idea de que el cerebro de los adolescentes sigue siendo receptivo a la formación, lo que subraya la importancia de enriquecimiento durante la adolescencia», concluyen los autores.

Europa Press. EE. UU.