Robert Sanet: “Quien es inseguro en su visión es inseguro en su cerebro”

Robert Sanet: “Quien es inseguro en su visión es inseguro en su cerebro”

El gran reto para mí en el congreso de SIODEC fue entrevistar al doctor Robert Sanet. Hasta hace pocos meses ni sabía de su existencia. Lo descubrí en el último libro de Pilar Vergara y comencé a leer cosas sobre él. Uno de los máximos, por no decir el mayor, referente de la optometría comportamental a nivel mundial. Ahora estoy delante de un hombre cercano, inteligente, que tras sus gafas aún se puede ver ese brillo que refleja la ilusión y los sueños de un niño al hablar de la optometría comportamental.

Aunque curiosamente, Robert Sanet, o Bob como le llaman sus amigos, no tuvo sueños de pequeño. ¿Os podéis imaginar un niño sin sueños? Era el último de la clase, no era bueno en deportes y le costó horrores aprender a leer. De hecho, consiguió leer, que no mirar, su primer libro a los 24 años, cuando terminó su programa de terapia visual. Ese fue su punto de inflexión. Su vida dio un giro radical y decidió ser optometrista comportamental para ayudar a personas con el mismo problema que él tuvo.

Ahora lo miro y me pregunto qué hizo hasta los 23 años perdido, sin sueños ni autoestima. Yo no me imagino mi vida sin libros. Por lo que cuenta, lo pasó muy mal pero a la vista está que no ha perdido el tiempo desde entonces. Aprovechamos un descanso en el IV Congreso de SIODEC porque no se quiere perder ninguna conferencia. Al terminar la entrevista puedo decir que no se me ha caído el mito. Todo lo contrario. Mi admiración personal y profesional por este norteamericano sigue en aumento. Como pasa con el cerebro, Bob siempre sorprende mientras aprendes algo nuevo.

Mejor que empezar preguntando qué es la optometría comportamental, vamos a empezar a hablar del cerebro y la visión, que son los verdaderos protagonistas. ¿Cómo es posible reentrenar el cerebro con la visión?

Los estudios científicos han demostrado que el 75% de la información que entra en nuestro cerebro es visual. También las investigaciones científicas han mostrado que la neuroplasticidad cerebral, es decir, que el cerebro se puede entrenar, llega hasta cualquier edad.

Entonces, ¿cómo cambiamos el cerebro?

Lo hacemos a través de procedimientos de terapia visual específicos y así reentrenamos el cerebro y lo podemos cambiar.

¿Ver es un proceso de aprendizaje?

Sí. Es un proceso de aprendizaje. Los optometristas comportamentales lo que hacemos es reentrenar ese proceso para que sea más eficiente. Entonces, un individuo puede coger más cantidad de información y procesarla con más calidad y de forma más rápida.

¿Hasta qué punto un problema visual puede determinar la personalidad?

Cuanto más segura sea una persona en su espacio visual hay más posibilidades de que tenga una seguridad interna como persona. El padre de la optometría comportamental, el doctor Skeffington, dijo una cita muy famosa: “La persona que es insegura en su visión es insegura en su ego”.

¿Y el futuro?

Hay un juego complejo entre la visión y el medio, ya que no solo la visión hace que una persona sea de una forma determinada. Tus padres, tu familia y amigos van a influir en tu forma de ser. Pero aunque tengas una familia maravillosa, si tú eres inseguro en tu visión, te vas a hacer más inseguro como persona.

No significa -necesaria y obligatoriamente- que si tienes una pobre visión seas una persona insegura. No hay una relación uno a uno, sino muchas más posibilidades. Por poner un ejemplo de cómo puede influir en la personalidad, las personas que son miopes son personas más centradas, que le dan muchas vueltas a las cosas, les gusta más leer y son personas más internas. Por lo contrario, las personas hipermétropes son, en general, más abiertas y periféricas y es más difícil que se focalicen en algo.

Usted fue un niño con problemas de aprendizaje… ¿Eso le llevó a ser optometrista comportamental?

Yo he tenido clases de apoyo toda mi vida y tenía una autoestima muy, muy baja. Creía que no era muy inteligente y estuve así hasta los 23 años, cuando hice un programa de terapia visual. A partir de hacer este programa empecé a poder leer de una forma fácil, a recordar lo que leía, a entender mejor, aumentó mi seguridad al conducir… Todo en mi vida mejoró.

¿Cuánto duro su programa de terapia visual?

Estuve un año para conseguir todo esto.

Y hasta los 23 años… ¿Qué hizo? ¿Estuvo perdido?

Sí, mucho. No leí un libro hasta los 24 años. Me forzaban a leerlos pero jamás en mi vida había leído un libro hasta que acabé la terapia visual.

Dicen que los niños con problemas, cuando son mayores aportan grandes soluciones. Una de sus grandes aportaciones es el programaSanet Vision Integrator, ¿cómo lo diseñó?

A mí también me sorprende que haya desarrollado esta herramienta porque cuando yo iba creciendo no tenía sueños. Era el último de la clase, siempre fallaba, no era bueno en deporte… Era un niño sin retos ni inquietudes. Lo pasé muy mal. Era muy inseguro y tenía la autoestima muy baja. Leer era muy difícil y después de la terapia visual se convirtió en algo fácil y empecé a leer y devorar libros y a entender conceptos.

Y entonces alguien me dijo en un momento: si tuvieras que inventar un instrumento para hacer terapia visual para ayudar a los demás, ¿cómo lo harías? Y así lo creé. Estuve entre un año y 18 meses para desarrollarlo.

Aplicó su propia experiencia, ¿no?

Me pude beneficiar de mi propia experiencia para hacerlo. Puse el tipo de cosas que me beneficiaron en el instrumento pensando que eso podía beneficiar a otros también.

¿Se puede mejorar la visión de un adulto? ¿Existe un limite de edad o de tiempo para realizar terapia visual?

No, no hay límite de edad. Con la persona más longeva que he trabajado tenía 72 años y los resultados fueron excepcionales. Pero tengo un amigo y colega muy cercano que practica en Israel, que ha tratado a un hombre de 92 años. El rango de edad va desde que naces hasta que mueres.

En cuanto a la formación sobre optometría comportamental y terapia visual que está desarrollando con Pilar Vergara, tanto en España como en Brasil, ¿qué les transmiten sus alumnos? ¿Existe un mayor interés por la optometría comportamental?

Hay un tremendo interés en estos momentos por la optometría comportamental. Yo me veo a mí mismo como la chispa pero ahora está todo ardiendo. Brasil, Canadá, España, Europa… Todo está ardiendo y Estados Unidos hace mucho que lo está haciendo. Es algo que está creciendo muchísimo en todo el mundo.

¿Por qué hay tanto interés ahora?

Los optometristas por fin han entendido el beneficio que pueden dar a sus pacientes a través de la terapia visual. No solo dando unas gafas y haciendo que las personas vean la imagen más clara, sino que pueden cambiar la vida de las personas haciendo otro tipo de trabajo.

Esto es muy motivador y muy bueno para el corazón porque se beneficia el paciente, pero también el optometrista, por la satisfacción que da este trabajo. No hay mayor satisfacción que cambiar la vida de un niño o un adulto de la forma en la que me cambiaron a mí la mía.

¿Qué retos tiene la optometría comportamental?

Mucha gente no se lee la neurociencia. Algunos siguen diciendo que las cosas que hacemos no son ciencia. Ese es uno de los grandes retos, que acepten que lo que hacemos es algo científico, porque lo es.

¿Puede poner un ejemplo?

Claro. Todavía se dice que no se puede tratar a un niño después de los ocho años con ojo vago. En la última década la ciencia ha demostrado en numerosas investigaciones que eso no es verdad. Y sin embargo, hay gente que sigue y sigue diciendo que eso es así. Hay una frase que dice: “Se necesita más que hechos para cambiar la mente de la gente. Se necesita tiempo”.

¿Cuánto tiempo?

¡Ahora está cambiando! La comunidad médica también y estamos recibiendo más referencias de otras áreas y profesionales como fisioterapeutas, psicólogos, médicos… El momento es ahora pero todavía hay gente que se resiste al cambio. Y esto no es así solo en la optometría, sino en toda la vida.

¿Qué legado quiere dejar a sus alumnos? ¿Por qué quiere ser recordado?

Que yo les mostré una manera de poder cambiar la vida de sus pacientes. Y también me gustaría que me recordasen como un buen tipo.

Visión y conducción

En el IV Congreso de SIODEC ha venido a hablar sobre la visión y las personas mayores ¿Qué papel juegan los optometristas para reducir el número de accidentes automovilísticos?

La visión es el sentido primario usado al conducir y es el responsable del 95% de las entradas relacionadas con la conducción. Los estudios de investigación han demostrado que la agudeza visual sólo es una pequeña parte y no es lo que principalmente causa los accidentes. Hay que mirar otras habilidades visuales, que predicen estos accidentes.

El optometrista debe evaluar la función visual, no solo la agudeza visual y refracción. Se necesita hacer una evaluación optométrica de habilidades necesarias para la conducción segura como la sensibilidad al contraste, los campos visuales, la atención visual y destrezas cognitivas.

Si se mide esto y encontramos problemas, podemos hacer terapia visual y mejorar estas habilidades. Y entonces, podremos hacer que la gente conduzca más segura. Esto es especialmente importante en la gente mayor porque pierden estas habilidades visuales.